Trágico naufragio de ilegales en las costas de Libia: 200 desaparecidos

Tras dos días de búsqueda, rescataron con vida a 23 africanos que iban hacia Italia en una barcaza
ROMA.? El mar Mediterráneo se convirtió ayer en la tumba de por lo menos 200 desesperados. En una nueva tragedia de la inmigración ?seguramente la más grave de los últimos tiempos?, una precaria barcaza con 257 personas que soñaban con llegar a Italia naufragó el domingo pasado cerca de las costas de Libia.

Tras dos días de búsqueda, sólo 23 personas fueron rescatadas con vida, informó Laurence Hart, jefe de la misión de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM). En la operación de rescate, que según la OIM ya concluyó, se recuperaron 21 cadáveres, entre ellos los de por lo menos diez egipcios. El resto, 213 personas, se dio por desaparecido.

Por otra parte, un segundo barco abarrotado de 356 inmigrantes, entre quienes había niños y mujeres, se averió cerca de la plataforma petrolífera marítima de Buri, pero la nave fue remolcada hasta Trípoli, la capital libia, por un carguero italiano que se encontraba en la zona.

La causa más probable de la tragedia fue el fuerte viento que el pasado fin de semana azotó las costas del norte africano y la sobrecarga de la embarcación, que sólo tenía capacidad para 50 personas. Entre los desaparecidos hay nativos de Somalia, Nigeria, Eritrea, Siria, Argelia, Marruecos, Túnez, Egipto y de los territorios palestinos, según informaron funcionarios libios.

La embarcación había partido de Sid Belal Janzur, un suburbio de las afueras de Trípoli, durante la noche del sábado y naufragó pocas horas después, a unos 50 kilómetros de la costa. "Encontramos 21 cadáveres. Al parecer, el resto murió", dijo un oficial libio. Además, la OIM informó que los guardacostas libios perdieron el rastro de otros dos barcos. Se desconoce si se trataban de pesqueros o de naves con inmigrantes.

"Una escena así sólo la había visto en televisión", contó, aún conmocionado, Fancesco Baracco, el comandante del remolcador italiano que salvó a 356 personas, provenientes de Siria, Bangladesh, la India y Africa subsahariana. Las autoridades libias fueron quienes le pidieron a Baracco que fuera a rescatar a los inmigrantes. "El pesquero estaba repleto, no había ni un espacio libre en la cubierta. Cada rincón estaba ocupado por inmigrantes y también en el interior había decenas de personas", agregó el comandante italiano.

La mayoría de las víctimas viajaban hacia Italia, que con sus kilómetros de costas sigue siendo el destino preferido de las "carretas del mar", un negocio que lucra con gente que quiere escaparles a la miseria y a la guerra que castiga a sus países de origen.

El endurecimiento de las medidas contra la inmigración ilegal en el Atlántico oeste, desde donde africanos zarpan rumbo a las islas Canarias, llevó a los traficantes a utilizar a Libia ?cuyas fronteras, según la OIM, "son todavía muy porosas"? como punto de partida hacia Europa.

La enésima tragedia de desesperados en la tradicional ruta Libia-Sicilia no detuvo los "viajes de la esperanza" hacia Italia: en las últimas 24 horas más de 600 inmigrantes arribaron a las costas de la península. Esta nueva oleada provocó, una vez más, el colapso del centro de identificación y expulsión de la isla de Lampedusa, donde ayer hubo tensión tras registrarse una fuga de clandestinos. Según cifras de la OIM, por lo menos 33.000 personas cruzaron desde el norte de Africa hacia Lampedusa en 2008.

Críticas

La nueva tragedia en el Mediterráneo volvió a exponer con toda su crudeza el drama de la inmigración, considerado prioritario para el gobierno de derecha de Silvio Berlusconi. Al lamentar la tragedia, el ministro del Interior, Roberto Maroni, aseguró que el 15 de mayo terminarán los desembarcos de clandestinos, ya que entrará en vigor un acuerdo sellado con el gobierno libio, que dispone patrullajes conjuntos de las aguas.

La oposición de centroizquierda, sin embargo, aprovechó para criticar la política inmigratoria del gobierno. "Evidentemente, los tan mentados acuerdos con Libia no produjeron ningún resultado. Estamos frente a una tragedia que golpea a centenares de hombres y mujeres en busca de un futuro mejor", clamó Giuseppe Lupo, del Partido Democrático.

"Es hora de rever el acuerdo con Libia, que es una farsa", pidió Massimo Donadi, del Partido Italia de los Valores, del juez anticorrupción Antonio Di Pietro, quien denunció que "era de esperar semejante éxito porque ese tratado fue firmado por dos personas, Berlusconi y Khadafy, notoriamente acostumbradas a no respetar las promesas".

Por su parte, la Conferencia Episcopal Italiana llamó a "recibir y acompañar a quienes arribaban a Italia".

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