Una tragedia a la hora de jugar

Son dos hermanos de 4 y 6 años y otro amigo de 4. Fueron encontrados en la pileta del club Vélez Sarsfield. A la tarde, la autopsia confirmó que se ahogaron. Más temprano, la familia y los vecinos aseguraban que había sido un asesinato. Hubo incidentes.
Los chicos pobres pueden morir de muy diferentes maneras. Una de ellas se construye a través de los siguientes pasos: 1) Tome tres nenes de 4 y 6 años; 2) Hágalos jugar entre el barro y la basura de la calle de un asentamiento precario; 3) Instale, pegado al asentamiento, un club dotado de modernos juegos infantiles, cuidado césped y pileta de natación; 4) Practique un agujero en el alambrado del club, de modo que puedan entrar a jugar; 5) Cuando los vea adentro, échelos a la calle, sin preocuparse por buscar a los padres o un adulto que se haga cargo de ellos; 6) No impida que vuelvan a entrar ni que se acerquen a la pileta; 7) Cuando los padres y vecinos intenten buscarlos, prohíbales ingresar al club y dígales que los nenes no están allí; 8) Al día siguiente, cuando aparezcan los cadáveres en la pileta, retírelos, hágales la autopsia y dictamine: “Muerte por accidente”. Esos pasos reconstruyen del modo más verosímil –hasta anoche– lo sucedido con los tres niños que aparecieron ahogados en la localidad de Moreno, en la pileta del club Vélez Sarsfield (que tendría vinculación con la gran institución porteña). Los nenes vivían a medio kilómetro del club, que, según los vecinos, tiene custodia policial permanente.

Según anunciaron anoche fuentes judiciales, las autopsias de Sebastián –de 6 años–, de su hermano Axel –de 4– y de Leonel –también de 4– indicaron que los tres “murieron por asfixia por inmersión” y el fallecimiento se habría producido en la tarde del jueves. Dos de ellos tenían sus zapatillas puestas y el tercero no. Los investigadores estiman que uno de los nenes pudo haber caído al agua, que los otros dos intentaron socorrerlo y que en esa circunstancia se ahogaron. Además, junto a la pileta se encontró una gomera para cazar pajaritos y en el fondo de la pileta, un palo que, según los mismos investigadores, podría haber sido empleado por uno de los chicos en el intento de salvar a otro.

¿Cómo ingresaron los chicos a ese predio cerrado? El club tiene un alambrado perimetral elevado, pero la policía detectó un sector en el que el alambrado estaba levantado. Ayer a la tarde, Página/12 constató una abertura por la cual podría pasar un niño pequeño.

César Albarracín, subsecretario de Política Criminal del Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense, ya había declarado, en la tarde de ayer, que “las primeras medidas realizadas por la Policía Científica han podido determinar que no tenían ningún tipo de violencia y las evidencias apuntan a un accidente que se produjo cuando estos chicos estaban jugando en la pileta”. El funcionario contó que “los chiquitos habían sido vistos anteriormente jugando en esa zona y echados por el casero del lugar, cuando los sorprendió jugando en el sector de las hamacas”, lo cual habría sucedido aproximadamente “a las cuatro de la tarde” del jueves. Aparentemente, los responsables del club no se preguntaron por dónde habían ingresado los niños o no consideraron pertinente la sencilla tarea de cerrar el hueco en el alambrado. En todo caso –según las fuentes de la investigación–, los nenes, después de haber sido echados, habrían vuelto a entrar.

El casero –según su testimonio citado por Albarracín y fuentes judiciales– se habría retirado a las cinco de la tarde para regresar a la noche, y recién en la mañana de ayer habría encontrado los cadáveres en la pileta. Uno de los policías contó que “cuando los sacamos del agua, el casero los reconoció enseguida, a uno por la ropa y a los otros dos por la cara, y nos dijo que eran los mismos chicos que él había echado”. El primer examen forense, en el lugar del hecho, informó que los nenes tenían en la boca “hongos de espuma”, característicos de la asfixia por inmersión. Mariano Navarro, fiscal a cargo del caso, caratuló la causa como “averiguación de causales de muerte”.

El club Vélez Sarsfield se halla en Dámaso Sánchez y Larreta, jurisdicción de Cuartel Quinto, partido de Moreno, en el confín oeste del conurbano bonaerense. Dispone de una amplia pileta de natación, un parque de juegos infantiles y cancha de fútbol. Según fuentes de la zona, pertenecería a la Asociación Mutual de Ex Jugadores de Vélez Sarsfield. Linda con un inmenso asentamiento, todavía sin nombre reconocido, que forma parte del barrio de Villa Nueva. El área más próxima al club es una instalación reciente, con casillas de madera muy pequeñas y todavía con las cuerdas que hacen de demarcación entre los lotes.

Los chicos vivían a unos 500 metros del club, en un área algo más antigua del asentamiento, donde las casillas han ido mejorando. Los vecinos cuestionaron la versión policial: “¿Cómo iban a caminar esa distancia solos? Y es mentira que entraban al club, porque no te dejan entrar”, dijo la vecina C.

Respecto del testimonio atribuido al casero, la vecina E. formuló una objeción: “Eran chicos de cuatro años, de seis: el casero no podía echarlos y dejarlos solos, tenía que avisar: ‘Eh, doña, ¿de quién son esos chicos?’”.

También corría la versión del secuestro. Según varios vecinos, “una vecina vio que una mujer petisita llevaba arrastrando a los chicos que pedían por la mamá y que se los entregó a dos hombres”. Sin embargo, Página/12 no pudo encontrar a nadie que diera siquiera el nombre de la supuesta testigo directa, por lo cual la versión no supera la categoría del rumor.

Otra cuestión, que desencadenó la violencia de ayer (ver aparte) es la de lo que pasó cuando intentaron buscarlos. Según los vecinos, desde las seis de la tarde del jueves, junto con los padres, se organizaron para buscarlos. “Lo buscamos en todo el barrio, entramos casa por casa; fuimos también a una quinta que está ahí cerca y el dueño nos dejó pasar a buscarlos.” El único lugar donde no pudieron entrar fue el club Vélez Sarsfield: “Desde adentro del club nos alumbraron con linternas y no nos dejaron pasar. Allí hay custodia las 24 horas”, contó el vecino S.

Ayer a mediodía, una fuente de la fiscalía había afirmado que los chicos fueron buscados por la policía toda la noche, “incluso con helicópteros” y que al club Vélez Sarsfield no se había ingresado por tratarse de “un lugar privado, que estaba cerrado”.

Los vecinos insisten en que el club “está custodiado día y noche por la policía de Moreno. Y los sábados vienen muchos autos al club, hay campeonatos”. El vecino S. se detuvo en la cuestión de la gomera: “Los nenes no tenían ninguna gomera; tal vez fuese de uno de los hijos del casero, que son más grandes”.

Eduardo Acosta, de 31 años, es el padre de Leonel, uno de los chiquitos fallecidos: “Jugaban acá, con el vecinito”, dijo al cronista, señalando la calle de barro frente a su casilla, a unos 500 metros del club. “Después no lo vimos más y empezamos a buscarlo desde ayer a las seis.” La madre de Leonel no estaba porque había ido a reconocer el cadáver. Nadia Velázquez, tía de Axel y de Sebastián, confirmó que “estaban jugando ahí con el amiguito. Los buscaron por todos lados. Yo no creo que hayan ido solos tan lejos. Mi sobrino tenía miedo de ir solo, no se alejaba del papá”.

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