Fin de la tragedia: el guía mendocino murió y tres italianos están internados

Los montañistas rescatados ayer padecen un severo cuadro de congelamiento en sus manos y pies; su evolución se define en unos 10 días. Los cuerpos de Senin y Campanini permanecen en el cerro.
Al fallecimiento de la italiana Elena Senin (38), se sumó a las pocas horas la triste noticia (como Los Andes anticipó en su edición de ayer) de la muerte del mendocino Carlos Federico Campanini (31), quien había sido contratado por los cinco italianos para hacer cumbre en el cerro Aconcagua (6.962 m).

Pero, mientras se resolvía el caso de los italianos, la montaña abría otra página de luto. En la cima murió el inglés Michael Freeman (42), elevando a 124 la cifra de caídos en esa montaña desde la primera conquista del monte, el 14 de enero de 1897, por el suizo Mathias Zurbriggen (ver aparte).

En el mediodía de ayer, al Hospital Italiano arribaban en una ambulancia de la prepaga ECI, los amigos Mirko Affasio (39) y Marina Attanasio (38), quienes sufren lesiones en manos y pies, y en la vista el primero. Deberán estar internados varios días y al cabo de algunas jornadas se establecerá si sufrirán o no amputaciones en sus miembros por el largo tiempo que estuvieron expuestos a temperaturas bajo cero. Por la tarde, llegó al nosocomio el tercer accidentado, Matteo Refrigerato.

En el cerro quedaron el cuerpo de Senin, en un profundo precipicio, y casi en la yerma cúspide de la montaña, los restos de Campanini. En el hogar del mendocino, en la calle Monseñor Maresma, del barrio 1° de Mayo, de Las Heras, el desconsuelo se abatía sobre el metalúrgico Carlos Campanini y su esposa, Mónica Sánchez (ver aparte). El joven había sido contratado por los italianos. Es que reside alternativamente en los estados de Utah y Washington (Estados Unidos), y trabaja en una agencia de alcance mundial, a través de la cual tomó contacto con los expedicionarios.

Campanini entró al parque Aconcagua como turista, pero tenía antecedentes para guiar a un grupo, y en su foja de servicio figuran dos ascensiones anteriores al monte de 6.962 metros: una de ellas acompañando hace algunos años al ex gobernador de Mendoza, Arturo Lafalla, y la segunda, comandando un grupo noruego.

El parte médico

Los doctores Miguel Nicolás y Roberto Furnari proporcionaron el parte médico sobre los andinistas internados en el Hospital Italiano.

Affasio y Attanasio llegaron primero al Hospital Italiano en una ambulancia. Vestían todavía ropas de abrigo, tenían los pies y las manos vendadas. Affasio fue transportado en camilla con los ojos también vendados, debido a una lesión momentánea en la córnea que no dañó la retina. La mujer fue ingresada en silla de ruedas.

Tenía el rostro colorado por la quemadura del sol y la nieve, y sobre su cabeza, un gorro de lana azul. Su gesto era adusto, pero exhibía buen semblante.

Están sin riesgo de vida y quedaron en manos de un especialista en cirugía y plástica en quemados. Por ahora no se habla de amputación, pero para saber qué pasará realmente debe esperarse por lo menos 10 días.

“Estamos optimizando la circulación sanguínea de las zonas congeladas mediante la aplicación de antiagregante (aspirinas) y otros vasodilatadores”. También comenzaron a realizarle baños con agua tibia y antisépticos. “Es un procedimiento normal para este tipo de lesiones, pero sólo dentro de una semana a 10 días sabremos si perderán algunas falanges”, recalcó Furnari.

Refrigerato, el tercer herido, ingresó durante la tarde al nosocomio. Su estado general es bueno y sólo presenta traumatismos leves por una caída sufrida en altura.A diferencia de sus amigos, no presenta signos de congelamiento.

Sobre si los deportistas venidos del país peninsular eran o no aptos para la ascensión, el prestigioso diario italiano “Corriere de la Sera” abrió un crédito a una respuesta positiva. “Eran apasionados por la montaña”, resumió el rotativo, aunque aclaró que las dos mujeres no eran grandes escaladoras.

El trágico descenso

Se especula que luego de la conquista -pasadas las 14 del miércoles-, se generó una tormenta sobre la cumbre, que cambió dramáticamente las condiciones. Sin visibilidad y bajo un intenso frío (tal vez de -25° C), la comisión buscaba descender de la cima norte por un lugar equivocado.

Senin cayó en un desnivel de 20 metros del Glaciar de los Polacos, a 300 metros de la cumbre. Campanini protegió a su gente hasta donde le dieron sus fuerzas. Alcanzó a pedir auxilio y luego cayó en un sopor, empezó a padecer una fuerte hipotermia, y perdió el conocimiento.

El grupo de rescate llegó a socorrer a las víctimas a las 13.30 del jueves y en medio de una borrasca, con intenso viento, comenzó a hidratarlos y estabilizarlos, para luego sacarlos del glaciar por encima de la cumbre, hacia la ruta noroeste.

Campanini pudo ser conducido hasta la cima. Pero cuando empezaban a bajar, el mendocino se descompensó y nada se pudo hacer por él. Falleció donde siempre quería estar, en el punto más alto. Su deceso se produjo alrededor de las 21, y alrededor de las 3 de la mañana, sus padres se enteraron de la terrible noticia, por un llamado que ellos hicieron al principal de la Policía, Antonio Ibaceta, que estaba basado en Plaza de Mulas.

En las próximas horas se intentará bajar a Campanini. Nada se habla, por ahora, de recuperar a Senin. Sus restos se encuentran en un sitio de riesgoso acceso. El cónsul italiano en Mendoza, Pietro Tombaccini, ha pedido, dentro de las posibilidades humanas, que se intente el rescate. El diplomático permaneció 48 horas al pie del coloso esperando el final de la aventura.

En tanto, desde Estados Unidos una mujer ha emprendido el viaje para velar a su marido: Amber Christensen (32), profesora de idiomas, que hace tres años estaba casada con Federico. “Se conocieron en Plaza de Mulas, estando en dos expediciones distintas, se enamoraron y unieron sus vidas”, contó la mamá Mónica.

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