Una tragedia que expone los daños de las candidaturas testimoniales

Con el accidente de la senadora nacional por Santa Cruz, hallada sin vida ayer al costado del río Barrancosa, queda un escaño vacante del Frente para la Victoria que sólo puede cubrirse con elecciones. Ella era la segunda suplente de la renunciante Alicia K.
Con la trágica desaparición de la senadora santacruceña del Frente para la Victoria, Judith Fortsmann, se puso al descubierto una vez más los daños institucionales que pueden provocar las candidaturas testimoniales, ya que con su muerte quedó vacante su banca, que originalmente pertenecía a Alicia Kirchner, la hermana del ex presidente.

En el 2005, la lista de candidatos a senadores por Santa Cruz que presentó el kirchnerismo la integraban Alicia Kirchner y Nicolas Fernández, como titulares, y como suplentes estaban Jorge Banicevich y Judith Fortsmann.

Una vez conseguida la victoria, Alicia Kirchner ocupó sólo unos meses su banca y en junio de 2006 se declaró en uso de licencia parlamentaria y retomó sus tareas como ministro de Desarrollo Social, cargo que tenía antes de ser electa. En diciembre de 2007, finalmente renunció al cargo por el que fue electa, tal como anunciaron que harían desde el justicialismo bonarense en las próximas elecciones para diputados y senadores.

A partir de ahí, por razones nunca aclaradas oficialmente, su reemplazante Jorge Banicevich no asumió, y en su lugar lo hizo Judith Selva Fortsmann, por la mayor proximidad que tenía con los Kirchner. Sin embargo, fuentes vinculadas a la justicia electoral señalaron oportunamente que aquellas circunstancias se dieron por la vigencia de la ley de cupos femeninos. Lo cierto es que Banicevich, el único vigente de la lista, no podrá ahora desandar su renuncia.

El deceso de la legisladora no sólo consternó al matrimonio presidencial, que en este momento se encuentra en El Calafate dirimiendo la estrategia electoral para junio, sino que le impone encontrar una salida rápida a este escollo, que podría presentarse como un nuevo enredo institucional.

Por estas horas los interrogantes apuntan a cómo se resolverá el reemplazo de la senadora fallecida, a dos años de mandato por concluir y sin nombres en la lista original de postulantes.

Según el abogado constitucionalista Jorge Vanosi, consultado por Críticadigital, "habría que convocar a una elección de un nuevo senador", ya que "no puede quedar una provincia sin un senador".

"En la Argentina no está previsto lo que está en otros países, en donde el gobernador del Estado nombra al senador que ocupe un lugar vacante como pasó en Illinois, cuando Barack Obama fue nombrado presidente", explicó.

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