Tragamonedas: una curiosa habilitación

El texto está firmado por Erquicia, Ibarra y tres vocales. La comuna sólo se reservó el derecho de inhabilitar el anexo si se afectaran principios de moralidad, salubridad, higiene, seguridad y ruidos molestos.
El expediente municipal donde la firma Casino Club tramitó a fines de 2001 la habilitación comercial para el anexo de las máquinas tragamonedas, que funciona en Lagos 155, tiene una particularidad: la resolución del Instituto de Seguridad Social autorizando esa habilitación había sido dictada seis años antes y no tiene fecha de vencimiento.

La resolución, número 832, del 29 de noviembre de 1995, dice textualmente: "Autorízase la habilitación de una sala céntrica, como único anexo del casino, para la explotación exclusiva de máquinas tragamonedas, condicionando el inicio de actividades a la apertura de las salas de juego del complejo edilicio a construir". Como la habilitación comercial para las tragamonedas fue solicitada por el gerente de Casino Club, Eduardo Antonio Nantón, el 8 de noviembre de 2001, a esa fecha el complejo ya estaba funcionando en la avenida Illia.

Ese texto está firmado por el presidente del I.S.S., Miguel Erquicia, el vice, Carlos Alberto Ibarra, y los vocales Néstor Daniel Soler, Elda Salvetti de Pordomingo y el comisario retirado, Julio Fernández. Lo llamativo es, además de lo escueto de la resolución, la falta de un plazo de vencimiento. Por ejemplo, hoy Casino Club, amparándose en ella, podría solicitar la apertura de un anexo si no fuera porque ya existe el de la calle Lagos. Quizá por eso una fuente municipal comentó como al pasar: "Las habilitaciones municipales se otorgan por un determinado tiempo..."

El I.S.S. le otorgó la concesión a Casino Club en noviembre de 1994. La oferta ganadora, donde tenía participación el empresario local Daniel Pinna, por entonces dueño del Calfucurá, establecía un canon del 13,33 por ciento y una inversión de 6.000.000 de pesos en un complejo que estaría formado por las salas de juego, un centro cultural y la ampliación del citado hotel.

En un primer momento, el casino funcionó en Lagos 467, en un local del Club All Boys, pero el 27 de junio de 1995 el I.S.S. habilitó su relocalización en la avenida Illia -al descartarse el hotel Calfucurá- y meses después dictó la resolución 832. Para protegerse jurídicamente consultó a la Asesoría Letrada de Gobierno, que estaba a cargo de Pablo Langlois. El entonces funcionario marinista avaló la autorización para el anexo. La empresa argumentó que el proyecto original debió modificarse porque no habían encontrado un inmueble céntrico con las condiciones necesarias para emplazar aquel proyecto.

Uno solo.

La ley 1.239 de autorización y reglamentación de juegos de azar en La Pampa especifica en el artículo 1º que se autoriza al Poder Ejecutivo Provincial a abrir "un casino con juegos de ruleta, carteados, dados o cualquier otro juego de azar". El texto aprobado por Diputados en 1990 es muy claro cuando habla de "un casino", por lo que con la habilitación del anexo se la habría violado.

Incluso el artículo 5º agrega: "A partir de la fecha de vigencia de esta ley, prohíbese en todo el territorio provincial, la apertura y/o funcionamiento de casinos, salas y locales de juegos de azar, salvo que la Cámara de Diputados, por ley especial, conceda la autorización que, previo informe del Instituto de Seguridad Social, eleve a su consideración el Poder Ejecutivo Provincial (...) Queda exceptuada de la disposición de este artículo, la autorización conferida al Poder Ejecutivo por el artículo 1º".

Otra curiosidad del expediente municipal -al que accedió LA ARENA- es que la resolución del I.S.S. aparece en la foja 99 "de la nada". ¿Qué se entiende ello? Que en ninguna de las 98 fojas anteriores la comuna aparece consultando al I.S.S. o pidiéndole alguna opinión legal, al menos, por escrito, sobre la habilitación del anexo. La explicación oficial fue la siguiente: "Para cualquier habilitación comercial, al solicitante le pedimos una serie de requisitos. En este caso, como puede ocurrir con una agencia de quiniela, la municipalidad le pidió a Casino Club que acreditara la autorización del Instituto".

Un día antes que Nantón requiriera la habilitación comercial, el secretario municipal de Obras Públicas durante la intendencia de Oscar Mario Jorge, Jorge Varela -actual subsecretario de Hidrocarburos y Minería- había firmado la habilitación de la localización y aptitud técnica del inmueble de la "sala de juegos, anexo: confitería y bar", fijando una capacidad máxima de 363 personas. Tres semanas después, el 28 de noviembre de 2001, el secretario municipal de Hacienda, Carlos Pihn, otorgó la habilitación comercial transitoria hasta el 31 de julio de 2006.

¿Por qué por cinco años? Porque en esa época la ordenanza 1.326/93 de Espectáculos Públicos establecía un período máximo de cinco años. Cuando en 2004 se aprobó la ordenanza 3.218 ese plazo se redujo a dos años, aunque actualmente el tragamonedas fue habilitado provisoriamente sólo por un año teniendo en cuenta que es el tiempo máximo previsto para otro requisito: un certificado de un ingeniero capacitado en seguridad e higiene.

En aquella habilitación de 2001 -y en las sucesivas- el municipio se reservó la potestad de poder inhabilitar el local de las máquinas tragamonedas sólo si se "afectarán los principios de moralidad, salubridad, higiene, seguridad y ruidos molestos". Hoy el máximo nivel sonoro autorizado es de 60 decibeles. Para ello se basó en la Ordenanza Tarifaria.

Ayer, altas fuentes de la municipalidad, admitieron que la sala céntrica es "un gran problema social" porque la gente más careciente deja millones de pesos mensuales en las máquinas tragamonedas, pero reiteraron que "volvimos a mirar el expediente de arriba hacia abajo y contiene toda la documentación exigible para funcionar".

Qué dice la ley 1.239

¿Qué dice la ley 1.239, además de que el Poder Ejecutivo puede abrir sólo un casino en la provincia? Que el Instituto de Seguridad Social será la autoridad de aplicación y que le corresponde, entre otras cosas, "ejercer la explotación, dirección y administración" de las salas de juegos, "supervisar y controlar el funcionamiento del casino" y "otorgar concesiones o permisos por tiempo limitado a favor de personas físicas o jurídicas para la explotación de las salas de juego y sus servicios, funciones y necesidades periféricas o complementarias".

De López a una deuda

En el expediente municipal 7337/01, registro 16.154, aparece varias el nombre de Cristóbal López, el dueño de Casino Club, y a quien muchos señalan como uno de los máximos exponentes del empresariado kirchnerista, ya que regentea trece casinos y más de 6.000 máquinas tragamonedas y sus ganancias anuales se miden en miles de millones de pesos. López figura como presidente del directorio, acompañado por Ricardo Oscar Benedicto, Juan Castellanos Bonillo y Héctor Cruz.

En estos ocho años de funcionamiento -el anexo tiene actualmente 179 máquinas tragamonedas-, la firma patagónica incumplió algunas exigencias. El 8 de marzo de 2005 fue intimada a entregar en 48 horas una nueva póliza de responsabilidad penal. En el expediente figura como entregada recién el 16 de marzo por el gerente a cargo, Carlos Valenzuela. El 24 de julio de 2006, Valenzuela aparece pidiendo la deuda por la tasa de seguridad e higiene, que era de 5.500 pesos. Durante la actual gestión, la empresa recibió objeciones de Obras Particulares.

Comentá la nota