Trabajoso acuerdo en el PJ disidente

De Narváez y Solá encabezan la lista, seguidos de Gladys González, propuesta por Macri; el duhaldismo, relegado en las nóminas
Tras una jornada de febriles y tensas negociaciones, hubo fumata finalmente ayer en Unión Pro, espacio que comparten Francisco de Narváez, Felipe Solá y el líder de Pro, Mauricio Macri.

Los tres socios acordaron ayer la lista con los 12 primeros candidatos a diputados nacionales -que encabezará De Narváez, seguido por Solá-, con la que aspiran a derrotar a Néstor Kirchner en Buenos Aires. No se trató de un acuerdo sencillo; al contrario, los recelos mutuos y el afán de cada uno de imponer su criterio amenazaron, en un momento, con hacer volar la alianza por los aires. Pero, al final, primó el consenso: cada socio mantuvo su tercio en las candidaturas, aunque Solá debió ceder a la presión de De Narváez y bajó a los últimos puestos -el 11 y el 12- a dos de sus candidatos: Jorge Sarghini y Eduardo Amadeo.

Sarghini, disconforme con el lugar asignado, decidió dar un paso al costado. "Lo manosearon demasiado durante las negociaciones", explicaron a LA NACION sus allegados. En efecto, De Narváez lo había vetado por su paso por la gobernación bonaerense durante la gestión de Eduardo Duhalde, amén de otros cortocircuitos personales entre ellos.

Solá no tuvo otro remedio que aceptar la partida del ex secretario de Hacienda y lo reemplazó por Raúl Rivara, hombre de su estrecha confianza y funcionario todoterreno durante su gestión como gobernador: fue, sucesivamente, ministro de Obras y Servicios Públicos, de Asuntos Agrarios y de Seguridad.

No fue la única pérdida que sufrió Solá: en el armado de las listas provinciales debió apartar a Osvaldo Mércuri, quien supo ser hombre de la intimidad de Duhalde, que presidió la Cámara de Diputados bonaerense y es el actual jefe del bloque de peronistas disidentes en la Legislatura. Mércuri también era vetado por De Narváez.

"Aceptó la decisión como un caballero. Conoce de sobra las reglas de juego de la política", confesó un allegado a Solá.

Quien también dio un paso al costado fue Carlos Brown, otro hombre cercano a Duhalde y operador de Solá. "No me interesaba ocupar un cargo electivo", aclaró el dirigente, que indicó que permanecerá junto con Duhalde en el Movimiento Productivo Argentino (MPA).

A la medianoche

El acuerdo entre los tres socios comenzó a gestarse antenoche, en la casa de De Narváez. La reunión arrancó tensa; por caso, hacía días que el empresario y el ex gobernador bonaerense no se hablaban. Macri buscó mantener el equilibrio entre ambos y, si bien era partidario de depurar las listas, su afán era preservar el acuerdo sellado. Fue el primero en partir, al filo de la medianoche, cuando esto quedó garantizado. De Narváez y Solá se quedaron conversando hasta entrada la madrugada.

Aventada la posibilidad de una ruptura y avanzados los trazos gruesos del acuerdo, las negociaciones continuaron ayer en manos de los representantes de los tres socios. Fue cuando se reveló una de las incógnitas mejor guardadas por Macri: la designación de Gladys González, actual subsecretaria de Atención Ciudadana del gobierno porteño, como tercera candidata a diputada nacional, después de De Narváez y de Solá.

González es una funcionaria cercana al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Fue, también, directora del Banco Ciudad en los albores de la gestión; fue entonces cuando la denunció la revista Veintitrés (cuyos directivos son cercanos al kirchnerismo) por ofrecer pauta publicitaria a cambio de notas favorables a Rodríguez Larreta. Las denuncias fueron rechazadas por Macri.

Otra de las sorpresas en las listas es la inclusión, en el quinto lugar, de Gustavo Ferrari, empresario de estrecha llegada a De Narváez, que inicia sus pasos en la arena política.

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