Los trabajos para sanear el Riachuelo aún no tienen fecha

Los trabajos para sanear el Riachuelo aún no tienen fecha
Pese al desembolso del Banco Mundial, sólo se proyectan las sedes de la autoridad de cuenca
A pesar del anuncio de la llegada de fondos frescos del Banco Mundial para la limpieza del Riachuelo, aún no hay un cronograma de las obras de saneamiento presentadas ante la Justicia. Si el desembolso llega el año próximo, los colectores cloacales sólo podrían comenzar a construirse a fines de 2010.

LA NACION entrevistó a Homero Bibiloni, secretario de Ambiente de la Nación, quien dijo que, aunque no se puede precisar la fecha exacta del comienzo de las obras, se prevé el desembolso de una partida anticipada de 4 millones de dólares, en concepto de adelanto del crédito del Banco Mundial por US$ 840 millones, para construir tres sedes de la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar).

El funcionario aseguró, además, que no se reeditará lo que sucedió con el crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) otorgado en 1998, durante la gestión de María Julia Alsogaray, y luego desviado a otros fines, ya que "hay un fallo de la Corte Suprema que cumplir y una institución, Acumar, con presencia institucional".

- ¿Cuándo se empezará con las obras de saneamiento de la cuenca ahora que se anunció la llegada del crédito?

-En el marco del contexto internacional este financiamiento es una buena noticia que nos ubica en una perspectiva distinta de lo que muchos dicen acerca de que éste es un país que no está inserto en el mundo. El banco no es un organismo de caridad precisamente. Aunque no soy un experto en manejo internacional de fondos, el desembolso demorará un poco. Recién se hizo el anuncio. Veníamos preparando para gastar rápido la nueva estructura de Acumar. Vamos a tener una especie de traje nuevo y robustecido.

-¿Y en qué consiste?

-En sistemas de auditorías aprobadas en la última reunión. Hay varias obras por empezar. Está prevista una inversión de 4 millones de dólares para los edificios de Acumar en la cuenca. El de la cuenca baja estará en Avellaneda. En la alta cuenca hay un ofrecimiento en Cañuelas, en donde hay que hacer un edificio. Calculamos que para el primer trimestre del año que viene estaríamos habilitando una de las sedes.

-¿Pero descentralizar la Acumar no traerá superposición de jurisdicciones, el problema principal que tiene el saneamiento del Riachuelo?

-No hay que entender mal, se trata de tener una ventanilla de atención en cada uno de los lugares. Son oficinas de Acumar en el territorio.

-Una duda que surgió en estos últimos días es acerca del destino de los fondos. ¿No ocurrirá lo mismo que con el crédito del BID, que se usó para otra cosa?

-Esto no va a volver a suceder por dos razones: acá hay un fallo que hay que cumplir y hay una autoridad interjurisdiccional que no existía antes. Esa fue una de las razones por las que el crédito del BID fracasó. Y el tercer punto es que la fenomenal crisis de 2001 y el gobierno de la Alianza llevaron a que hubiera que destinar gran parte de esos fondos a una redistribución social. Además de que el Banco Mundial establece metas de cumplimiento, también están el defensor del pueblo y el frente activo. Ambos están monitoreando el proceso. Acumar es el único organismo que tiene control de resultados en tiempo real.

-Con respecto a esos controles, se denunció que no se está cumpliendo con los tiempos establecidos por la Corte Suprema.

-A lo que hay que apuntar es a que la estructura que se crea sea eficiente. Hay que decidir si queremos que se busquen las soluciones o si queremos encontrar problemas de detalles. Probablemente hubo un retraso, pero administrar algo de esta complejidad no es sencillo. Tiene sus dificultades y obstáculos. Hay que distinguir qué se hizo antes y qué se hace ahora. Lo importante es que, aunque uno tenga un número alto, se vea que se avanza.

-¿Entonces las obras cuándo empiezan?

-AySA tiene bastante avanzado el plan de saneamiento, para el que cuenta con US$ 693 millones. Habrá un mediano y un largo plazo en las obras. El cronograma establecido por el Banco Mundial da un máximo de seis años.

-¿Qué pasa con los controles que se retrasan?

-En primer lugar estamos haciendo un censo de personal. Los inspectores que se dijo que estaban [por los 92 nombrados por Romina Picolotti] no están o nunca se presentaron. Creemos que a partir del segundo semestre la estructura empezará a funcionar de menor a mayor. Estamos integrando un cuerpo unificado para darle más potencia.

-¿Y respecto del estudio epidemiológico?

-Primero había que determinar cuáles eran los sistemas de medición que se iban a utilizar, y se avanzó en convenios que se hicieron con laboratorios.

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