El trabajo en la provincia entra en zona de riesgo

El trabajo en la provincia entra en zona de riesgo
Pasaron algo más de cuatro meses desde que la fase aguda de la crisis financiera internacional comenzó a hacer sentir su impacto en la economía nacional y ya comienza a encenderse la luz de alerta sobre la panorama laboral y social en la región. La caída de la demanda que afecta a un conjunto de sectores industriales de mano de obra intensiva, como el de la metalmecánica, mete presión a la primera línea de contención dispuesta por los gobiernos nacional y provincial para evitar despidos masivos.
A fuerza de subsidios y acuerdos amparados por los procedimientos preventivos de crisis se logró moderar la primera oleada de "telegramas fáciles" a los que apelaron muchas empresas para hacer caja frente a las primeras noticias de la crisis y sellar una suerte de tregua para transitar el verano en relativa paz social. "Hay que llegar a marzo", dijo allá por diciembre el ministro de Trabajo de la provincia, Carlos Rodríguez, cuando comenzaron a negociarse este tipo de acuerdos.

La meta no era aleatoria. Las paradas estivales de las plantas y las vacaciones del personal mediaron entre la crisis de expectativas y el nivel de empleo, aunque no se pudo evitar una primera línea de cesantías en el sector de mano de obra contratada, que de la mano de flexibilización laboral fue constituyéndose en los últimos años en una porción más que importante en la plantilla de las grandes firmas.

En todo caso, la apuesta de los gobiernos nacional y provincial, que en este terreno actuaron con especial coordinación, era alentar los acuerdos entre empresas y gremios para retener personal hasta "llegar a marzo", en la esperanza de un cambio en las expectativas del mercado internacional, a partir del recambio presidencial en Estados Unidos y los paquetes de rescate dispuestos por los gobiernos de los países centrales, y los efectos de las medidas del gobierno nacional para alentar el consumo.

"El mes de marzo, que a fines del año pasado veíamos muy lejos ahora lo tenemos cerca y la situación es cada vez más compleja", señaló esta semana el ministro de la Producción de Santa Fe, Juan José Bertero. El funcionario se mostró preocupado porque la estrategia de "retención de empleo" en la industria empieza a encontrar su límite en la caída de la demanda.

Para la viceministra de Trabajo, Alicia Ciciliani, los cinco años de ganancias que tuvieron las empresas contribuyen a configurar un panorama distinto al de 2001. Sin embargo, consideró que para muchas pymes "es difícil retener a los trabajadores luego de dos o tres meses de ventas cero".

Los despidos de la última semana en grandes cadenas de electrodomésticos en Santa Fe despertaron una doble alarma: por un lado es un sector en el que ya en diciembre se habían frenado cesantías y acordado una tregua. Por otro lado, es la actividad a través de la cual se viabilizó uno de los planes diseñados por el gobierno nacional para estimular el consumo, como el plan canje de artículos de línea blanca.

Para Ciciliani, es un síntoma de cómo empieza a pegar en otros sectores la parálisis de las industrias en distintas localidades de la provincia.

En un rápido análisis de la situación productiva en la provincia, el ministro de la Producción diferenció las situaciones: "Si bien el sector agropecuario está complicado, tiene un ciclo más largo que le permite manejar sus productos en forma distinta al sector industrial, la industria tiene menos margen porque el corte de las ventas impacta más rápidamente en su ciclo económico", señaló.

La industria metalmecánica representa el 70 por ciento de los más de 60 procedimientos preventivos de crisis abiertos en Santa Fe y el grueso de los subsidios a la masa salarial dispuestos a través de programa de Reconversión productiva (Repro) que instrumenta el Ministerio de Trabajo de la Nación. "La metalmecánica está ligada a dos grandes cadenas, la industria automotriz y la agroindustria, en los dos casos está complicada, con mayores posibilidades de salida en el caso de las que tienen la demanda vinculada al agro, siempre y cuando se pueda saldar el conflicto del sector de modo de cambiar las expectativas", explicó Bertero.

El universo de trabajadores que pasó el verano bajo el paraguas de los Repro (subsidio al salario de hasta 600 pesos) involucra a casi 70 empresas y a unos 8.500 trabajadores. Si bien en números absolutos esta cifra podría relativizarse frente a la totalidad de establecimientos y trabajadores en la región, la concentración de casos en cadenas productivas que extienden los efectos de su actividad hacia distintos sectores, le da otra dimensión.

Por caso, todas las grandes empresas siderúrgicas de la región (excediendo el límite de la provincia) firmaron acuerdos de "paz social" que involucran reducciones de horario y de ingresos. En casos como el de Acindar, esa tregua se extiende hasta mediados de año, pero con una revisión a fines de marzo. Un panorama similar se vive en el polo de producción de maquinaria agrícola de Las Parejas.

El sistema de cobertura antidespidos que se desplegó desde diciembre pasado está alimentado de verdaderas situaciones de crisis y algún que otro caso de escopeta de firmas que se han acostumbrado a que el Estado pague parte de los salarios. La autopartista Paraná Metal, por ejemplo, recibe estos subsidios desde septiembre de 2007. También hay algún caso de asistencia gestionada desde el nivel político.

En todo caso, desde el Ministerio de Trabajo de la Nación observan otra realidad. Más del 90 por ciento de las empresas que demandaron estos aportes son de más de diez empleados, con una fuerte concentración en firmas que superan los 100 empleados. Un segmento importante de pequeñas firmas y talleres proveedores de otras empresas no pueden acceder a los aportes por la situación de informalidad en la que se encuentran.

En pocos días más el gobierno nacional saldrá con una fuerte campaña a promover la ley de blanqueo laboral que se sancionó junto con la de exteriorización de capitales. La norma reduce las cargas sociales a las empresas que registren o tomen trabajadores, y el plazo de inscripción rige hasta agosto.

La iniciativa pretende reforzar la primera línea de contención del empleo frente a un panorama que se avecina complicado. Si la dinámica de pedidos de subsidios reconoce una disparada en el mes de febrero, el mes de marzo será clave.

La encuesta de políticas de gestión de recursos humanos que realiza a nivel nacional la consultora SEL, que dirige Ernesto Kritz, releva datos de 170 empresas líderes. El informe mensual de febrero arrojó como resultado una fuerte desaceleración de la demanda de nuevos trabajadores. "A comienzos de 2008, el 54 por ciento de las compañías preveía aumentar su dotación, y sólo el 4 por ciento planeaba reducirla", repasó. En enero de este año, la proporción que espera un crecimiento de su personal se redujo a 18 por ciento y la que espera una caída subió a 17 por ciento.

"Esta disminución de la demanda de trabajo, y el estacamiento resultante del empleo en las compañías líderes, es efecto de una combinación de medidas de ajuste, que en algunas están vigentes, en otra prontas a entrar en vigencia, y en un tercer grupo en estudio", asegura el trabajo.

El informe indica que la fórmula más extendida dentro de las políticas de este grupo de compañías es el congelamiento de vacantes y la suspensión de contrataciones, vigentes ya en la mitad de estas firmas. "La reducción de horas extras, una medida que no afecta directamente la dotación pero sí la demanda de trabajo y los ingresos de los asalariados está en práctica en casi el 30 por ciento de las firmas y en estudio en otro 8 por ciento", agrega.

Una proporción parecida decidió o tiene en carpeta la no renovación de contratos de personal temporario, que si bien no disminuye la dotación registrada propia, afecta el empleo total. "La disminución de la dotación propia con pago de indemnizaciones, es decir los despidos, es una medida extrema de ajuste que ha sido decidida por el 10 por ciento de las empresas, y está en estudio en otro 7 por ciento", señala el trabajo. Otro grupo de compañías que no despedirá, pero puso en marcha o analiza un plan de "retiros voluntarios", que suman el 11 por ciento de las firmas relevadas.

Desde la consultora consideraron que "no se repetirán situaciones como las de 2001 ó 1995, pero parece igualmente cierto que hemos entrado en un nuevo ciclo laboral, detrás de cada punto de ocupación hay 350 mil personas que dependen de los ingresos que se obtienen en el trabajo".

La posibilidad de que esta primera línea de fuego no sea rebasada está atada a innumerables factores que van desde inmanejables variables internacionales hasta decisiones políticas internas, que seguramente demandarán más esfuerzos que planes de financiamiento para bienes durables. Desde el gobierno provincial se insiste en la necesidad de levantar las "restricciones internas" a cadenas productivas como la agroindustria para que traccionen al resto, visualizando que es la que está en mejores condiciones para encabezar una recuperación. Otro punto de vista también incluye en el análisis una política de mejoramiento de ingresos de los trabajadores. Una visión que, entre otras cosas, se pondrá a prueba con el inicio de las paritarias, donde más que nunca emergerá la discusión sobre si el salario es parte del problema o de la solución para salir de la crisis.

Mientras este proceso se despliega, crece la atención del sector público para reforzar otra línea de defensa, relacionada con los niveles más críticos de pobreza. El ministro de Desarrollo Social de la provincia, Pablo Farías, expuso el jueves ante el Consejo Económico y Social convocado por la Municipalidad de Rosario. Describió allí que desde esa área se reciben "día a día" las consecuencias del "ingreso a un período recesivo", a partir de la mayor demanda de distintos sectores.

"Cuando hay movilidad las demandas que tienen que ver con las necesidades básicas disminuyen pero en estos períodos aumenta porque hay sectores que vuelven a estar en la pobreza, es gente que en estos años tuvo empleos, aún con suelos bajos, que cuando lo pierden vuelven a necesitar de la asistencia pública", señaló.

En esta frontera entre el mercado de trabajo y la pobreza, la evolución de actividades como la construcción juega un rol preponderante. En las dependencias estatales ligadas a la asistencia social advierten que el retorno a los planes de asistencia viene en buena parte de este sector y, por eso consideran prioritario focalizar los esfuerzos para mantener la obra pública.

En términos económicos, la economía argentina podría exhibir en medio de la crisis una comparación favorable en términos macroeconómicos con otros países del "primer mundo" que arrojan día a día indicadores infernales. Pero también se ponen evidencia los límites de un modelo basado casi exclusivamente en la captura de superganancias por vía de la devaluación.

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