Trabajo intervino en el conflicto de las empleadas textiles casi esclavas

La subsecretaria escuchó a las dos partes y evaluó las diferentes salidas. Las 21 mujeres despedidas quieren ser reincorporadas en su totalidad. El empresario sólo estaría dispuesto a volver a contratar a poco más de la mitad.
Parte de las mujeres que se quedaron sin fuente laboral fueron recibidas por la funcionaria.

La Subsecretaría de Tra-bajo intervino esta semana en el conflicto desatado en una empresa textil capitalina, donde 21 mujeres fueron despedidas y acusaron a su empleador de tenerlas en pésimas condiciones laborales. Las empleadas piden ser reincorporadas en su totalidad pero el empresario sólo estaría dispuesto a volver a contratar a poco más de la mitad.

El conflicto se habría desatado el pasado 22 de enero, cuando un grupo de costureras que confeccionaban ropa para la firma "For Men" fueron despedidas tras mantener una huelga en reclamo de mejoras salariales y de las condiciones de trabajo. Según afirman las empleadas, eran obligadas a trabajar en jornadas de 12 a 16 horas por un sueldo de 700 pesos.

El jueves, el grupo de mujeres despedidas fue recibido por la subsecretaria de Trabajo, Laura Vischi. La funcionaria conversó personalmente con cada una de ellas y se interiorizó acerca de las situación laboral de las trabajadoras.

De acuerdo al relato de las empleadas, el motivo del despido fue una huelga que realizaron en reclamo de un aumento salarial y de mejoras en las precarias condiciones de trabajo que mantenían.

De acuerdo a los testimonios, el sueldo máximo que se cobraba en la empresa era de 700 pesos y la jornada laboral se extendía entre 12 y 16 horas.

Otra de las situaciones que debían soportar las trabajadoras era el pago de sus haberes con cheques que podrían cobrarse recién a los 45 días o con tickets de supermercados. En materia de contratos, comentaron que algunas de las despedidas tienen una antigüedad de 4 años y todavía estaban bajo la categoría de aprendices.

Entre las razones que desataron la huelga, que provocó su posterior despido, estaba la aplicación de un pequeño incremento salarial a cambio de un aumento en la cantidad y la calidad de la producción. Esta situación de presión provocó el malestar de las empleadas, que llevaron adelante la medida de fuerza en enero.

Tras el encuentro con las trabajadoras, Vischi recibió al propietario de la empresa, Raúl Alasia con quien se trasladó a la fábrica, ubicada en la avenida Independencia al 1400.

De la recorrida por la planta participaron la directora de Empleo, Maricel Metner, y una delegada de las costureras despedidas.

Durante la inspección se detectaron algunos incumplimientos en cuanto a medidas de seguridad.

Las funcionarias también tomaron contacto con las trabajadoras que desarrollaban sus tareas en ese momento para conocer cuál es la situación actual en la fábrica.

En conversaciones con Alasia, Vischi le recordó que la firma percibe actualmente un subsidio del Gobierno de la Nación otorgado a empresas en el marco de la crisis financiera internacional.

Una de las condiciones para percibir este beneficio es mantener las fuentes laborales, por lo que el despido de estas mujeres sería irregular.

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