El trabajo informal, el que más sufre la crisis

Los indicadores generales del sector formal permanecen igual que el año pasado, pero quienes viven de "changas" padecen serios problemas para subsistir. Mejores expectativas para el 2010.
Primero fue el cuestionado INDEC el que mostró que la desocupación real a nivel nacional había subido. Luego, en declaraciones que publicó DEMOCRACIA esta semana, el intendente Mario Meoni reconoció que la falta de trabajo comenzaba a notarse en la economía local.

Las advertencias obligan a analizar y a buscar cifras. El resultado es uno: el sector más castigado es el trabajo informal. Así lo explican desde el Municipio, en donde marcan que los indicadores del formal permanecen estables, pero cada vez son más los que se acercan a la Oficina de Empleo en busca de soluciones.

De esta manera, las "changas", que florecieron al costado de la reactivación económica que vivió el país, ya no se multiplican indefinidamente. Son alrededor de 25 personas las que llegan a Desarrollo Social por día en busca de empleo. Muchos de ellos son "changuistas" de profesión.

En los gremios, el panorama es similar. Aunque no hay denuncias de pérdidas significativas de puestos de trabajo, los dirigentes explican que los empleos paralelos sufren la crisis que nació en el exterior y llegó a la Argentina potenciada por el conflicto con el campo.

La tercer fuente de información llega desde el ANSES. Los números oficiales de esa institución indican que el pedido de libreta de desempleo corre con los parámetros normales y no se disparó.

La media de desocupación en Junín es, en los últimos años, de alrededor de un 5%. Así lo registró la última encuesta de hogares realizada en diciembre de 2008, que marcó un 4,9%. Para actualizar los datos y dimensionar el problema en su totalidad, habrá que esperar hasta fin de año.

"Pero las perspectivas son positivas. El peor mes definitivamente fue junio: entre las elecciones y la crisis internacional casi no hubo movimiento. Ahora empieza a reactivarse", explica Oscar Palma, secretario de Producción del Gobierno Local.

El sector de la construcción puede ser una buena medida. El llamado "boom inmobiliario", disparado en 2003, encontró su primer freno recién con el conflicto del campo, a mediados de 2008.

A partir de allí, los números no fueron los mismos y el piso llegó en el segundo trimestre de este año. "La tendencia está cambiando y comienza a reactivarse la construcción", describe Palma.

Los augurios ya no son tan negativos como el año pasado. Los analistas nacionales e internacionales vislumbran una salida a la crisis a partir de ahora, que podrá tomar un envión más fuerte en 2010.

En la Argentina, como siempre ha sucedido, la cuestión económica dependerá también de cuestiones políticas. "Esperemos que se mantenga el orden institucional y podamos seguir produciendo", evidencia el funcionario.

Campo

Hablar de producción y de política invita a discutir sobre el campo, un sector que definitivamente motoriza la economía local. En ese sentido, aunque los problemas lejos están de saldarse, hay resquicio para la esperanza, si la sequía da tregua.

"El principal problema es la falta de confianza, lo que afecta directamente las próximas inversiones. Esperemos que el Gobierno dé claras señales de su política agropecuaria para los productores", concluye Palma.

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