Trabajando.

Maradona sabe que no puede perder tiempo para corregir el rumbo. Los amistosos serán clave para el duelo con Brasil. ¿Qué debe hacer? Una línea de cuatro atrás, dos bajitos arriba, Verón por afuera...
Fue toda una señal. No necesitaba relajarse porque estaba tranquilo. Satisfecho, a pesar de la derrota. Apenas volvió al hotel Marriot de Quito, después de que una de las turbinas del avión se "apunara", prendió un habano, saludó a Olé y volvió a su habitación. Diego Maradona ni se quejó por la postergación del regreso (estaban por llegar al cierre de esta edición). En su cabeza todavía daban vueltas las imágenes del gol errado por Messi, del penal atajado y, sobre todo, del remate que Elizaga le tapó a Gago, en el otro "penal". Mientras disfrutaba del puro también se le venían otras imágenes: Brasil, Paraguay, clasificación y... Sabe que no se puede perder tiempo.

El técnico quedó conforme por el rendimiento de la Selección y por el compromiso de sus hombres, con quienes se juramentó ganarles a los brasileños el 5/9. Sintió (y siente) que se aprendió la lección de La Paz. A diferencia de lo que había pasado en el táctico previo a Bolivia, el cuerpo técnico vio frescos a los jugadores. Aquella vez los notaron "sin chispa" y no hubo reacción para enderzarlos. Por eso sólo cuatro cambios respecto del equipo que le ganó a Colombia. "Venían muy bien, Tevez y Messi estaban al palo", graficó alguien de peso.

Ya enfocado en lo que viene, Maradona no quiere dejar morir a la Selección local. Feliz por la experiencia frente a Panamá (de ahí rescató a Otamendi), el 8 ó 9 de julio se jugaría un amistoso con Nigeria en Mendoza. Y el 12 de agosto, a tres semanas del gran clásico, será la prueba final contra Rusia. Ahí, en Moscú, Diego confirmará la estrategia y hasta varios nombres para la cita con Brasil. Porque ya no hay margen de error. Por eso, debería convencerse de que la línea de cuatro atrás le da otra solidez al equipo, más ante el poder de fuego brasileño. Eso sí, Heinze será seis y ya no tres. Lo de Quito fue una excepción. Es más, el propio Gringo está buscando equipo con una sola condición: jugar de 6 para llegar afilado al Mundial. Diego, también, tendrá que resignarse a no juntar a los tres bajitos. Sin tiempo para aceitar movimientos y movilidad, Messi y Tevez lo dejaron feliz. Habrá que afilar el ojo para elegir la calidad de los ocupantes de las bandas. Si el dibujo es el 4-4-2, es necesario más fútbol que ida y vuelta por afuera. Verón, a la derecha Mascherano-Gago puede ser una salida. Ante la falta de volantes con gol, habría que revisar la decisión de no llamar a Cambiasso. Si se le busca una opción arriba, Higuaín espera. Y si hay saudades de Riquelme, D'Alessandro ya mandó buenos mensajes desde Porto Alegre...

Diego, por lo visto, tiene trabajo por delante.

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