Trabajadores y profesionales se unen para reclamar juntos ante el Municipio

El Sindicato de Trabajadores Municipales y la Asociación de Profesionales de la Salud celebraron ayer una asamblea conjunta, en un hecho sin precedentes. Ahora plantearán sus reclamos en forma conjunta, iniciando una etapa nueva en las relaciones entre el Municipio y sus agentes.
A primera hora de hoy, el Sindicato de Trabajadores Municipales y la Asociación de Profesionales de la Salud de Olavarría pedirán una audiencia con el intendente municipal, José Eseverri, para plantearle una serie de reclamos en forma conjunta, en lo que constituye un hecho inédito y que puede abrir una etapa nueva en las relaciones entre la Municipalidad y sus agentes de cualquier jerarquía. Esa fue una de las decisiones adoptadas ayer por la asamblea, también inédita, de la que participaron los afiliados al sindicato y profesionales, en un encuentro en el que incluso alguien planteó la posibilidad triste de que si iban a negociar juntos el Municipio atendiera más los reclamos de los profesionales que los presentados por los trabajadores rasos.

Ese simple hecho puso bien de manifiesto la originalidad de la línea de acción inaugurada por el Sindicato y la Asociación, algo que implicará vencer desconfianzas, olvidar cuestiones de clase quizá anacrónicas a esta altura de los acontecimientos y conciliar posiciones para ofrecer un frente unido ante quien los emplea a todos, la Municipalidad.

En esta primera asamblea conjunta de trabajadores y profesionales se decidió declarar el estado de emergencia y movilización, pedir la audiencia urgente con el jefe comunal, se aprobó el listado de reclamos conjuntos que se había anunciado -al que se le agregó el tema del presentismo- y se acordó trabajar en enero en los puntos que se deben terminar de ajustar para plantear al Municipio en febrero directamente las demandas salariales.

Como para no dejar dudas de la posición sindical respecto de esta cuestión urticante, el secretario general del gremio, José Stuppia, enfatizó en la asamblea que "el dinero que la Municipalidad tiene en el banco es de los trabajadores" y que "ningún político piense que esa es plata para hacer obras", lo cual, de llevarse al extremo, augura un futuro conflictivo para las relaciones entre el Departamento Ejecutivo y los agentes municipales.

En la asamblea Stuppia sostuvo que hubo advertencias a empleados municipales -las calificó de "intimidaciones"- para que "tuvieran cuidado" con el Sindicato, porque "había mucha política" en su accionar.

Después de preparar de esa forma el clima de la asamblea, Stuppia salió a cruzar al intendente José Eseverri, recordando que el mandatario dijo que el dinero que tiene el Municipio en el banco "es de los contribuyentes" mientras que para él "esa plata es de los trabajadores", ya que está conformada con "los salarios retenidos" a los empleados, dejando tácitamente aclarado que el gremio irá por esos fondos para salarios.

Ya había dicho que los sueldos municipales olavarrienses "dan vergüenza" si se los compara con el de otras ciudades bonaerenses.

Enseguida el titular de la Asociación de Profesionales, Iván Recabarren, propuso que se votara inmediatamente por la aceptación o no de la declaración del estado de emergencia y movilización, aprobado por amplia mayoría.

Hubo amplias coincidencias en fustigar las promesas incumplidas por parte del Ejecutivo. Recabarren recordó que en su primera reunión con el Intendente éste les dijo que su intención era instrumentar la Carrera Médico Profesional, algo que todavía están aguardando. Entre los asambleístas había algunos más apresurados -hubo mociones de volver a plantar la carpa frente al Palacio San Martín y de lanzar ya un paro- y otros preocupados por cuestiones más simples pero para nada triviales, como la de la seguridad para los trabajadores de la salud en la noche de Año Nuevo, recordando los tristes incidentes de la Nochebuena, cuando un enfermero fue golpeado, una médica debió refugiarse en la ambulancia y todos soportaron insultos mientras otros celebraban.

Stuppia vaticinó que si no obtienen satisfacción a sus reclamos cuando sean planteados se llegará a adoptar la "medida más dura", es decir, un paro por tiempo indeterminado.

Cada vez que se volvía al recurrente tema de la necesidad de los salarios, entre los asambleístas ubicados frente al estrado había gestos de asentimiento y susurros de "eso es lo más importante", dejando en claro que hay problemas epocales y otros trascendentes, permanentes y no menos urgentes.

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