Trabajadores de comercio denuncian dramática situación

Los delegados de los trabajadores de numerosos comercios de Santa Rosa -la mayoría grandes cadenas nacionales- revelaron ayer las penosas condiciones laborales que padecen: bajos salarios, constantes "aprietes" para que no reclamen, abultados pagos en negro (alrededor del 40% del sueldo), despidos encubiertos, abusos y la obligación de trabajar más horas de las convenidas, además de fines de semana y feriados, forman parte de la realidad cotidiana de los empleados del sector.
En conferencia de prensa, el secretario general del Centro de Empleados de Comercio, Carlos Nemesio, y más de quince delegados de las firmas Carrefour, La Anónima, Megatone, La Batalla, HiperTehuelche, Diarco, Lucaioli, La Serenísima y La Cooperativa Obrera lamentaron que ni el empresariado ni la clase política presten atención a sus demandas.

"En esta campaña no hay nadie que haya hablado de los trabajadores. Nadie se acuerda de nosotros. Y esta violenta realidad no está empujando a una situación límite", sintetizaron.

Los delegados representan a unos 4.000 trabajadores de comercio. Y entre otras cosas afirmaron que esos atropellos se originan en que está vigente un convenio que data del año ’75, basado a su vez en leyes de la década del ’30. Según cifras oficiales, en La Pampa el 42% de los trabajadores de comercio está en negro, precisó Nemesio.

Dijeron, además, que las inspecciones que se ordenan al Estado, en su mayoría, quedan en la nada, porque las demoras burocráticas permiten que los empleadores en falta modifiquen las situaciones para aparentar estar dentro de las reglas, o incluso amenacen o directamente despidan a los hipotéticos denunciantes.

Los trabajadores hicieron una descripción dramática de su realidad: el sueldo básico es de 1.300 pesos y no les permite llegar a la canasta básica.

Además se sienten "discriminados" porque en otros sectores hay quienes trabajan mucho menos en cantidad y calidad pero tienen sueldos superiores y otros beneficios. Ni siquiera son tomados en cuenta para acceder a una vivienda propia: para los bancos son demasiado "pobres" -sus salarios ni se acercan al piso de 4.000 pesos que se exige para otorgar un préstamo hipotecario- pero para el IPAV son demasiado "ricos": no los incluye en sus listas porque interpreta que esos sueldos son altos.

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