Se traba en EE.UU. la confirmación de Valenzuela

"Castigo" republicano por el apoyo a Zelaya
WASHINGTON.? Llegó el primer castigo doméstico para Barack Obama por su respaldo público a la restitución del derrocado Manuel Zelaya, que fue detenido y expulsado de Honduras por fuerzas militares apoyadas por el Congreso de su país.

Senadores republicanos, preocupados por la toma de posición de Obama, trabaron ayer la votación de Arturo Valenzuela como elegido presidencial para el estratégico cargo de subsecretario para las Américas.

"Lo que ha ocurrido en Honduras es un golpe de Estado clásico", había dicho Valenzuela. Pero luego, cuando los senadores lo interrogaron, se abstuvo de fundamentar tal juicio. "No quiero entrar en los detalles. No conozco los detalles", se excusó.

Ayer, el republicano Jim DeMint, que viene sosteniendo que lo ocurrido en Honduras responde "a una orden constitucional" y que no se trata en absoluto de un golpe de Estado, salió al cruce de la votación de Valenzuela y pidió que su postergación. DeMint también pidió demorar la votación para confirmar al actual subsecretario para las Américas, Thomas Shannon, como embajador en Brasil.

La evaluación ayer aquí era que, si bien esto complica el proceso para las dos designaciones, no está en riesgo de fracasar.

En esta crisis, Obama "se ha apresurado a colocarse del lado de [el presidente venezolano Hugo] Chávez y de Raúl Castro", dijo DeMint, para quien "está claro que la gente de Honduras estaba defendiendo el cumplimiento de la ley".

El legislador integra un grupo de senadores republicanos que, en vano, vienen pidiendo a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, que reciba a funcionarios del gobierno de facto, tal como hizo con Zelaya.

Por el contrario, Clinton habló por teléfono con el presidente interino Roberto Micheletti para advertirle que, si no se llega a un acuerdo en la crisis, su gestión podría enfrentar recortes en la ayuda económica que recibe Honduras.

La crisis de Honduras está derivando en un dolor de cabeza para Obama, ante los reproches de republicanos que sostienen que no está claro que lo ocurrido haya sido un golpe de Estado, sino que fue el propio Zelaya el que se puso en posición de perder el gobierno al violar una norma constitucional.

"Esto ha sido un golpe clásico", una "transferencia anticonstitucional del poder", sostuvo, sin embargo, Valenzuela. Eso produjo el intercambio dialéctico con DeMint, quien calificó de "inexplicable" el apoyo de la Casa Blanca a Zelaya, aludió a la influencia de Chávez en Honduras y defendió al gobierno interino de Micheletti por actuar "de acuerdo con la Constitución" hondureña.

Comentá la nota