En Tostado tienen agua sólo para 20 días

Lo consideró Otmar Verwimp, gerente de la Cooperativa de Agua del departamento norteño. La provincia ya proveyó con el líquido vital al hospital local. Santiago del Estero sigue sin abrir las compuertas del dique.
Hay distritos de Vera, Nueve de Julio y San Cristóbal que hace más de tres años que padecen una sequía sin precedentes. Pero desde hace unos meses el problema se agravó en los departamentos del noroeste provincial porque el río Salado comenzó a secarse lentamente.

Lejos de ser sólo un fenómeno natural basado en la falta de lluvias, aquí aparece la mano del hombre. En la localidad de Colonia Dora, Santiago del Estero, se encuentra la última estación niveladora –una especie de dique– que esa provincia utiliza para reservarse un determinado nivel de agua que se utiliza para riego y provisión de emprendimientos ganaderos. Esa estación debería dejar pasar tres metros cúbicos por segundo, tal como lo establece el convenio que firmaron Santiago del Estero y Santa Fe. Sin embargo, desde hace mucho tiempo las compuertas del dique están lo suficientemente cerradas como para que pase la mitad del líquido.

"Hasta el viernes seguía todo exactamente igual. Todo lo que se dijo de que habían liberado el agua fueron versiones, no hay nada", dijo a Diario UNO el gerente de la Cooperativa de Agua Potable de Tostado Otmar Verwimp.

"Ellos están regando a un 50 por ciento y todavía les falta cubrir mucha zona de riego, por lo tanto va a ser muy dificultoso que nos den los tres metros cúbicos", aclaró Verwimp.

"Es lamentable –agregó–, pero creo que Santa Fe va a tener que hacer la denuncia a la Corte Suprema para que intervenga Gendarmería, como en 1996, que fue la única forma de abrir las compuertas después de estar dos meses sin agua en Tostado. No quiero que eso vuelva a ocurrir, pero parece que no hay otro recurso".

—El secretario de Aguas de Santiago del Estero, Abel Tévez, dijo que esa provincia está colaborando y que monitorea que no haya filtraciones en el cauce del Salado, ¿eso puede mejorar la llegada de agua a Tostado?

—Con todo respeto, a Tévez lo conozco desde hace 20 años y yo no le creo nada de lo que dice. Tévez nos faltó a la verdad un montón de veces. El problema es que en Santiago, desde Colonia Dora hasta el límite interprovincial, entre todas las curvas que tiene el río son unos 200 kilómetros, y en ese trayecto están las principales estancias ganaderas del departamento Belgrano de esa provincia que toman agua para los feed lots que tienen entre 10 y 20 mil animales cada uno. Son entre cinco y seis acueductos que sacan agua del río con bombas arroceras que tiran a canales. Cuando dejan pasar los tres metros a nosotros nos llega medio metro. Pero ahora que pasa 1,40 metros cúbicos, lo chupan todo antes que nos llegue a Santa Fe.

—¿Qué medidas se pueden tomar?

—Siempre digo que la gente que tiene ganado debe tomar agua del río, pero lo debe hacer con cañería, con tanques australianos de tal manera que no haya derroche. Con una bomba arrocera que tira un millón de litros por hora para llenar represas, chupan más de lo que trae el río. Acá se le está dando prioridad al riego, a la hacienda y en tercer lugar al consumo humano. Lo que pedimos es entendible.

—¿En cuantos días Tostado se queda sin agua?

—Hoy refrescó y está lindo, pero llovieron siete milímetros. Si llegan a volver las temperaturas de la semana pasada –sensaciones térmicas de más de 50 grados– no va a llegar el agua. Entre lo que se resume, lo que se evapora y lo que toman los ganaderos de Santiago, a Tostado van a llegar 10 centímetros de agua mala, salinizada. Como es un río de llanura cuando hay poca agua empieza a descomponerse, toma color y olor, baja el PH y empieza la mortandad de peces. Con lo que tenemos acumulado en la represa y en el reservorio del río nos quedan 20 días. A tal punto que nos adelantamos, esto se lo agradecemos al Ministerio de Aguas, y esta semana vinieron camiones con 120 mil litros de agua para llenar los aljibes del hospital y el lunes mandarán otros dos para las clínicas y los sanatorios. Además, hoy (por ayer) terminamos de acondicionar cinco aljibes comunitarios para ir adelantándonos a lo que pueda pasar. Si llueven 100 milímetros no nos tenemos que olvidar del problema. Pero no podemos depender de una lluvia.

—¿Cuál es la solución al problema?

—Teniendo un río de la importancia del Paraná, que tengamos que mendigarle agua a Santiago del Estero es lamentable. A nosotros se nos agravó el problema porque se nos terminó el agua de napa y la que hay tiene 30 gramos de sal por litro, la única fuente que tenemos es el río Salado.

—¿Qué opina del proyecto de los acueductos que impulsa la provincia? —Yo soy un convencido de que los acueductos tienen que ser del río Paraná, después que venga desde San Javier, Desvío Arijón o de donde sea. Pero son santafesinos, están dentro de la provincia y nunca vamos a tener problemas porque lo vamos a manejar nosotros y la otra es que si se seca el río Paraná, bueno, nos tenemos que ir todos. El proyecto de la provincia del acueducto con Santiago del Estero sobre el río Dulce, estoy convencido que es un fracaso. Si hoy recorren el río Dulce van a ver que está prácticamente cortado. Córdoba está demandando a Santiago del Estero porque no les llega agua a Mar Chiquita por la gran utilización de agua que hacen del Dulce. Creo que no tenemos que rompernos mucho la cabeza y utilizar el río que es nuestro.

Ante una emergencia de esta magnitud el deber del Estado provincial no se puede limitar a la asistencia con camiones cisternas. Si un llamado telefónico al gobernador santiagueño no alcanzó, es momento que Hermes Binner salga a defender con mayor convicción y firmeza a los ciudadanos del noroeste provincial y garantice un derecho elemental como es el acceso al agua potable.

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