La tortuosa espera para lograr un plan social

Dos mil desocupados se inscriben cada día en La Matanza, aunque se desconoce si podrán ingresar en las cooperativas
Leonardo P. no sabe bien para qué pasó la noche frente al Centro Comunitario de Rafael Castillo, en La Matanza. Lleva 16 horas sentado en la mitad de la extensa cola de desocupados que, como él, ya se inscribieron en noviembre para las cooperativas del plan Argentina Trabaja, y que, como él, no volvieron a recibir respuestas de los punteros que se quedaron con datos de su familia, copias de su documento y partida de nacimiento.

Su historia se repite entre los 2000 de-socupados que cada día, desde el 26 del mes pasado, hacen cola frente a los diez centros de inscripción abiertos en La Matanza por el intendente Fernando Espinoza, como parte de una segunda convocatoria del programa anunciado en agosto por la Presidenta. Tanto fuentes del municipio como del Ministerio de Desarrollo Social, la describen como una versión "más transparente" del plan.

Se trata, según dijeron a LA NACION, de un ensayo de cómo el Gobierno distribuirá los 40.000 puestos que faltan para completar el cupo de 150.000 cooperativistas que tendrá en 2011 la provincia de Buenos Aires. En el año de las elecciones presidenciales, el resto del país se quedará con otros 150.000 puestos.

Los funcionarios nacionales y municipales que entrevistó LA NACION en La Matanza nada dijeron de la "menos transparente" primera etapa, en la que el municipio inscribió a 9000 personas en 150 cooperativas, pero reconocieron que el intendente negocia con la Casa Rosada 8000 nuevos puestos.

Si consigue ese cupo, 17.000 habitantes de La Matanza podrán cobrar un sueldo promedio de 1250 pesos mensuales por trabajar siete horas por día. A su vez, el municipio dispondrá de los 275.000 pesos que, en promedio, recibirá para herramientas e insumos cada una de las 280 cooperativas.

Pero ninguno de los desocupados que pasan las noches a la intemperie sabe cuándo podrán comenzar a trabajar. "La primera vez, me prometieron que iba a cobrar en enero, pero sigo sin tener noticias y me vine a inscribir de nuevo", relató A. S., que con su marido se turnó para pasar la madrugada frente a la Fundación del Padre Mario, en González Catán. "En enero dejé de recibir el plan Jefes y Jefas, y sólo cobré la asignación por un hijo, pero tengo cuatro", agregó.

A su lado se multiplicaban las historias de los planes sociales que se dieron de baja en los últimos días, así como de las "comisiones" que pedían los punteros en la primera etapa. "Te daban $ 700 para quedarte en tu casa. Les dije que no, porque necesitaba trabajar y todo el sueldo", relató S. G., mientras se acomodaba en el piso sobre un asiento de bicicleta.

"A quien se anotó el primer día de esta segunda etapa se le dijo que demoraría dos meses en tener una respuesta", aclaró Sergio Landín, subsecretario de Medio Ambiente de La Matanza y responsable de las inscripciones en la sociedad de fomento de La Foresta, en Virrey del Pino. Las previsiones más alentadoras para quienes se inscribieron la semana pasada eran, al menos, de cuatro meses de demora. Pero sólo para obtener una respuesta.

Con todo, como no hay certezas acerca de la cantidad de planes que Desarrollo Social asignará finalmente a La Matanza, hasta las previsiones menos optimistas pierden sentido. Igual, Espinoza lanzó la segunda convocatoria y desató las expectativas de la gente sin trabajo.

Según dirigentes piqueteros enfrentados con el intendente, la estrategia del municipio es usar las listas de inscriptos de esta segunda etapa para presionar al Gobierno y conseguir un cupo mayor de cooperativas. Cada día, Espinoza suma 2000 desocupados a sus argumentos.

Segunda etapa

Mientras, definen el cupo, la Nación y La Matanza acordaron denominar "preinscripción" a la nueva etapa. El nuevo rótulo esconde uno de los aspectos más controvertidos de la convocatoria: aun cuando sean aprobados por Desarrollo Social, los desocupados deberán superar una segunda selección, a cargo del municipio, que asignará un puntaje a cada aspirante, indicó el funcionario local Miguel Leiva.

"El puntaje servirá para que se elija a dedo a los beneficiarios, otra vez", dijo Juan Carlos Alderete, líder de la Corriente Clasista y Combativa, y denunció: "En diciembre habíamos acordado con el Gobierno 3000 puestos para las organizaciones piqueteras, pero Espinoza pateó todo para quedarse con 8000 puestos".

En el centro de inscripción de Rafael Castillo, el dirigente del Movimiento Evita y funcionario de Desarrollo Social, Rolando Aranda, disintió de Alderete. "Al principio había una visión clientelar; hoy se ha transparentado el proceso", dijo.

Afuera, ajeno a estas disputas, Leonardo P. soporta como puede la espera. Sólo piensa en el sueldo de 1500 pesos que un "referente" le prometió cobrar en febrero, por cuatro horas diarias de trabajo. Pero no sabe que nada de eso es cierto.

El programa

150.000

cooperativistas

Serán creados en la provincia de Buenos Aires. La Matanza registró 9000 inscriptos en una primera etapa, por un plan que otorgará un sueldo de $ 1250 mensuales por siete horas de trabajo diarias.

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