La tortuga se escapó arando

Por Daniel Capalbo.

Sería una comedia de enredos si no fuera porque el presidente Néstor Kirchner mostró desde 2003 ser capaz de acumular el suficiente poder como para implantar el más férreo control informativo sobre los medios.

Sería una comedia de enredos si no fuera porque el presidente Néstor Kirchner mostró desde 2003 ser capaz de acumular el suficiente poder como para implantar el más férreo control informativo sobre los medios. Fue una prioridad y una política de Estado.

Pero hay que decirlo: esta vez la tortuga se les fugó arando. Nadie imaginó ni pudo prever que el primer beneficiario del plan oficial de estímulo para comprar un cero kilómetro sería ese pibe de 21 años, Nehuén, quien hasta certificado de monotributo y “de todo” tuvo que sacar para alcanzar los requisitos del concesionario Volkswagen que le vendió su humilde Gol.

El pequeño problema de Nehuén –y del Gobierno, que cometió la desprolijidad a pesar del pelotón de ortibas ad hoc que tiene– es su apellido: Bibiloni, hijo de Homero, actual secretario de Ambiente, flamante reemplazo de Romina Picolotti. Homero Bibiloni fue cuestionado por este diario; su estudio defendió a una empresa denunciada por contaminar agua con cromo. Ese hombre se supone que vela por nuestra salud. “Será porque el verano te relaja, el calor te embota y porque nadie puede estar en guardia las 24 horas”, se lamentó un funcionario del primer cordón informativo. “No teníamos la más puta idea –dice un funcionario del Gabinete que pidió explicaciones a Homero– de que el chico iba a terminar siendo el primer beneficiario, fue una casualidad. Si no, hubiéramos hecho algo, bajarlo, ocultarlo, pero ya era imposible”, se defendió.

La dificultad para frenar el “escándalo” se debió al deseo e impulso oficial de que todas las concesionarias salieran a promocionar el plan y que una de ellas fuera la elegida para demostrar las bondades de “la gestión oficial” con una convocatoria que incluyó bombos, platillos, cámaras, avisos en los diarios y propaganda en internet, y desde luego las activas usinas de los blogs amigos de la letra K. En masa, salieron a batir el parche hasta que se dieron cuenta de la gaffe. “!Pero ustedes son unos tremendos pelotudos!”, tronó áspera una voz desde Olivos. “Tengo que hacer todo yo solo, son unos imbéciles, estúpidos e inútiles”, bramó palabra más, palabra menos, el hombre que de un manotazo soltó el teléfono y dejó mudos a los soldados que cuidan la imagen del Unicato. Conclusión: Nehuén tuvo que renunciar a su Gol.

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