Una torrencial lluvia inundó toda la ciudad

La caída de 51 milímetros de lluvia bastó para que toda el Valle Central se viera afectado. Cayeron árboles, cables del tendido eléctrico, paredes y hubo voladura de techos. Muchos barrios quedaron anegados y las viviendas inundadas. En el Hospital San Juan, el edificio se inundó, tuvieron que evacuar varios sectores y se rompió el tomógrafo. Brizuela se reunió con el Comité de Crísis para evaluar los daños.
Un verdadero diluvio logró que en la ciudad de San Fernando del Valle, las calles del microcentro se convirtieran en verdaderos ríos y que el desborde del río El Tala y del arroyo Fariñango inundara barrios, asentamientos e incluso el Hospital San Juan Bautista.

Escenas de dramatismo se vivieron durante el mediodía y la siesta de ayer cuando una intensa lluvia se apoderó del Valle Central, y además, a ese fenómeno climático, se sumaron vientos de gran intensidad y la caída de granizo en diferentes puntos de la ciudad capital.

De acuerdo con lo informado por el Servicio Meteorológico de la Universidad Nacional de Catamarca, cayeron 51 milímetros en sólo cuestión de minutos. Ana Eller, a cargo del servicio, informó que la precipitación fue una de las más intensas del año y que registró un mayor acumulado en corto tiempo.

El arroyo Fariñango, por primera vez, se vio desbordado, logrando inundar varios barrios que se encontraban próximos al cauce, que hasta ayer permanecía seco.

Barrios como Marcos Avellaneda, Eva Perón, Parque América, Hipódromo, La Nueva Esperanza, Altos de Choya, 500 viviendas, 144 viviendas, 80 viviendas, entre otros. También en el sudoeste de la ciudad se vio afectado, el barrio Ojo de Agua. En la zona sur, los más dañados fueron Villa Eumelia, La Esperanza, Virgen Niña, Virgen del Valle, 50 viviendas, y el barrio conocido popularmente como Piñón Fijo, entre otros.

En algunas viviendas, el agua llegó a más de un metro de altura, mientras que por el fuerte viento se registró la voladura de techos de chapa de algunas humildes viviendas, lo que logró que la situación fuera más dramática.

El sector sur de la ciudad fue el primero en verse afectado, pero cuando en la zona ya caía granizo, en el norte no caía ni siquiera una gota de agua. Sin embargo, rápidamente, la tormenta se extendió a toda la ciudad logrando inundar calles, viviendas y oficinas públicas.

Algunas calles sufrieron el hundimiento del asfalto, provocando que algunos vehículos que circulaban por el lugar terminaran cayendo.

En el club Defensores del Norte, debido a la intensa agua acumulada en el lugar, cedió una pared que se precipitó a tierra, causando temor entre los vecinos, ya que al momento en que ocurrió había niños en el lugar.

En toda la ciudad se registró la caída de árboles y cables del tendido eléctrico, que junto con el agua mantuvieron en vilo a cientos de familias.

Muchos hogares tuvieron que se evacuados, y sus habitantes fueron instalados en la escuela N° 196 del barrio Los Ceibos, la que en pocos minutos se tuvo que improvisar para recibir a los afectados.

En la empresa Edecat, proveedora del servicio de energía eléctrica, el desborde de cloacas logró que se produjeran cortocircuitos, que llevaron a que algunos sectores de la ciudad se quedaran sin energía eléctrica.

Varios sectores padecieron el hundimiento de cloacas.

Las calles del microcentro por largo tiempo quedaron anegadas no sólo por la gran cantidad de agua sino porque la misma arrastró piedra, arena, sillas y mesas de comercios céntricos, e incluso contenedores de basura que fueron arrastrados por metros.

Algunas revisterías céntricas perdieron parte de ejemplares que se exhibían para la venta, debido a que el agua ganó rápidamente las calles, llevándose consigo todo a su paso.

La Capital quedó incomunicada con el departamento Valle Viejo por largo tiempo.

La dramática situación llevó a que los servicios públicos como Defensa Civil, Bomberos, Policía de la provincia, se vieron desbordados por la demanda de atención.

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