La torpe lengua de De Angeli

Por: Ricardo Kirschbaum

Alfredo De Angeli saltó a la notoriedad en el conflicto entre los ruralistas y el Gobierno. Su estilo campero y directo, sumado a la popularidad por su exposición televisiva, lo fue llevando naturalmente hasta la incontinencia verbal. Como sus exabrutos despertaban risas en la platea adicta, De Angeli fue creando un personaje, creyendo que su papel de vocero de los sectores más refractarios del campo le abría el camino a decir cualquier disparate.

El martes, el dirigente rural, el mismo al que la Mesa de Enlace le permitió compatir su tribuna, se fue de madre. Ya había tenido otros ¿deslices? verbales que revelan una tendencia a la provocación confundiéndola con acción política.Dijo De Angeli que había que buscar "a los empleados de las estancias, subirlos a la camioneta y decirles a quién hay que votar". Luego intentó aclarar sus dichos y no hizo más que oscurecerlos. No hace falta decir que De Angeli milita en el más furioso antikirchnerismo y que trabaja a destajo para el triunfo de la oposición.

Antes había insultado a Néstor Kirchner y debió retractarse. Ya había hablado de la inutilidad de los legisladores si éstos no defendían la postura de los ruralistas, durante el furioso debate por la resolución 125 y, después, siguió con la necesidad de juntar firmas para cambiar la composición del Congreso, adelantando seis meses el reemplazo natural de diputados y senadores. Sus aliados salieron a desmarcarse de la última torpeza para no quedar enredados con ella. Como todo pensamiento extremo, favorece objetivamente al adversario que dice combatir, sirviendo en bandeja argumentos para descalificar a la oposición al Gobierno, aunque no compartan el tosco pensamiento reaccionario de este dirigente rural.

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