Una tormenta que es perfecta

Por estos días la administración de la intendenta Luz Sapag enfrenta vientos huracanados, enormes olas y marejada de fondo, que ponen en juego sus habilidades de capitán a la hora de timonear el navío bautizado "Municipio".
Sucede que el proyecto de traslado de la Terminal de Ómnibus que un privado presentó y que la Secretaría de Turismo local hizo público, lejos de contar con vientos favorables que hinchen sus velas, encontró cierta resistencia ya no sólo de parte de la oposición política vernácula, sino también de varias cámaras empresarias de la ciudad, desde donde en principio no ven con buenos ojos la idea tal cual está planteada.

La propuesta consiste en un posible acuerdo con un empresario con experiencia en el ramo, quien construiría una nueva estación terminal en una zona alejada del casco céntrico. A cambio se le cedería el predio donde actualmente funciona la estación en cuestión, lugar donde se levantaría un hotel de primer nivel que el mismo empresario administraría por una determinada cantidad de años. La noticia generó polémica en varios sentidos. Quienes están vinculados al tema aseguran que la construcción de una terminal de micros no superaría los 2,5 millones de dólares, con lote incluido, razón por la cual afirman no se entiende por qué se piensa en entregar a cambio un lote en el lugar más caro de la ciudad, cuyo precio sería de unos 10 millones de dólares, cifra que surge de tener en cuenta que a pocos metros del lugar una parcela que es unas diez veces menor tiene un precio de venta de 1 millón de dólares.

Otra de las críticas que se le hace a la iniciativa es que en estos momentos y con varias temporadas donde el porcentaje de ocupación dista mucho de ser el deseado, que sea la comuna quien avale la construcción de un nuevo hotel sumando más camas a una plaza deprimida, es al menos un punto que amerita un largo debate.

Hay quienes dicen que las terminales de micro en general dan perdida, cosa que de ser así, deja muchos interrogantes a la hora de pensar en los motivos que impulsan a un empresario exitoso a querer invertir en un negocio de este tipo. La respuesta que se da es la construcción del hotel, cosa que permitiría cerrar la ecuación económica.

Si la pregunta es si la ciudad necesita una nueva Terminal de Ómnibus, la respuesta sin lugar a dudas es afirmativa. Ahora, también es válido preguntar: ¿no sería factible realizar un llamado a licitación para que cualquier empresa nacional o internacional interesada presente un proyecto para su construcción y posterior concesión por el tiempo que se estime necesario?

Por otra parte, quizá el manejo de una estación Terminal en una ciudad turística no sea tan mal negocio y la comuna pueda pensar en llevarlo adelante buscando algún tiempo de financiamiento para tal fin, recuperando la inversión con los ingresos por alquiler de boleterías, confitería, depósitos y demás cuestiones propias de una estación.

Otra pregunta que surge es ¿no sería conveniente preguntar a los vecinos qué destino se debe dar al predio de la actual terminal, en caso de que el traslado se lleve adelante? En lugar de un hotel, por qué no pensar en un anfiteatro que permita prolongar el paseo de la costanera o en un centro municipal de eventos. En síntesis, posibles usos para tan importante parcela habrá tantos como opiniones se puedan escuchar, razón por la cual una posible consulta ciudadana no sería alocada.

El temible dios Poseidón parece haber dejado caer su tridente en aguas sureñas complicando el viaje del navío "Municipio". Ante todo esto, Luz Sapag deberá hacer uso de todo su conocimiento del "mar de la política" para llevar a buen puerto un barco en el cual viajan 35 mil almas.

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