En el ojo de la tormenta.

F1: En medio de una gran crisis económica, reglamentaria, dirigencial y política, la máxima categoría comenzará esta noche, en Australia, la temporada 2009.
Aquellos tiempos de opulencia, derroche tecnológico y ese glamour que rodeaban a la Fórmula 1 ya no se repetirán. Al menos esos aires, que parecen lejanos pero que se advirtieron hasta la última fecha del campeonato 2008, no se respirarán en los próximos meses en la máxima categoría del automovilismo deportivo mundial. La crisis financiera global, que aceleró la optimización de recursos con la rapidez de un motor V12, las desprolijidades dirigenciales, que buscan espectáculo y atracción sin medir consecuencias y caen en los papelones históricos de avanzar y retroceder con decisiones inconsultas, y los cambios técnicos, que abren muchos interrogantes y provocan enfrentamientos reglamentarios, introducen a la Fórmula 1 en una tormenta que no se sabe hasta cuándo continuará y hacia dónde llegará.

Esta noche, en el clásico Albert Park de Melbourne, cruzando el río Yarra y a metros del moderno complejo tenístico donde emerge el Rod Laver Arena, la Fórmula 1 pondrá primera en una temporada por demás llamativa. Esta noche, a las 22.30 (hora de Buenos Aires), comenzarán los ensayos. La clasificación será el sábado, a las 3, el mismo horario en que el domingo arrancará la competencia.

En definitiva, siempre la Fórmula 1 provoca ese imán que atrae público de todo el mundo. Esta vez, la incertidumbre por los cambios técnicos es, de por sí, un gran polo de interés. Los cambios aerodinámicos, con un alerón más diminuto que los usados años anteriores y con una tenida más limitada, además del regreso de los neumáticos lisos (en 1997 fue la última vez que se usaron las cubiertas "slicks"), alimentan la curiosidad por el comportamiento de los coches en el prolijo parque australiano. A ello se le agrega el debut oficial del sistema KERS, el Sistema de Recuperación de Energía Cinética (Kinetic Energy Recovery System), que permitirá a los pilotos aprovechar la energía acumulada en el vehículo y aumentar hasta 80cv la potencia del motor durante 6s6/10, para acelerar más en momentos clave, como en la largada, por ejemplo, o cuando se transita bien cerca detrás de un rival.

Con estos cambios, arriesgarse a definir un claro candidato es una tarea casi irresponsable. El campeón mundial, el británico Lewis Hamilton, padeció varios problemas en las pruebas que se desarrollaron en España con su McLaren-Mercedes. El responsable deportivo de Mercedes, Norbert Haug, admitió que sus coches "pueden partir desde los últimos lugares en las primeras carreras", admitiendo la falta de competitividad bajo el nuevo reglamento.

Todo lo contrario parece vivir Ferrari. Con el aparente guiño hacia Felipe Massa para convertirse en el piloto N° 1 del team de Maranello por encima del ex monarca Kimi Raikkonen, las ilusiones de adueñarse de la corona se agigantan dentro de las incógnitas que presentan las variaciones reglamentarias.

Desde Renault, por ejemplo, las declaraciones optimistas se alternan entre las que pronuncia Flavio Briatore, máximo responsable del team, y el español Fernando Alonso, que confía en volver a pelear por el título. A ese grupo selecto se agrega BMW-Sauber, con el ascendente polaco Robert Kubica.

Al margen del espectáculo que los televidentes de todo el planeta puedan disfrutar a través de la pantalla, la Fórmula 1 llega a Australia con varios golpes. El primero fue, como en el rubro automotor mundial, el económico. El primer sacudón lo recibió con el retiro de Honda, que parecía abrir la puerta para otras marcas que amenazaban con seguir el mismo camino. Finalmente, Ross Brawn, el ingeniero que de la mano de Michael Schumacher llevó a Ferrari al sendero del éxito a principios del nuevo siglo, se hizo cargo del ex team de la casa nipona, aunque con acusaciones de medidas antirreglamentarias con los alerones.

Varias empresas auspiciantes anunciaron que en 2010 se retirarán de la F. 1, debido a los altos costos de patrocinio. Como anticipo, los recintos vip que estaban abarrotados de invitados hasta el año pasado ahora cuentan con espacio disponible.

De la mano de la crisis económica, también se desató la dirigencial. El ya cuestionado presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), Max Mosley (el mismo que había sido acusado de participar en una orgía con presuntos tintes nazis), se enfrentó con Bernie Ecclestone, máximo responsable comercial de la F. 1 tras el revés político que recibió por parte de los equipos al anunciar el sistema de campeonato que se definía por cantidad de triunfos, en lugar de mayor cantidad de puntos. Ante el torbellino de críticas, la FIA dio marcha atrás, todo ello a sólo 10 días del comienzo de la temporada.

Asimismo, Luca Cordero di Montezemolo, presidente de Ferrari, conduce la agrupación de los equipos (FOTA), y esgrime una suba de poder quizás inquietante para el ente rector y para el propio Ecclestone. Es cierto que el nerviosismo que se sufre en las altas esferas de la categoría se refleja en las declaraciones. En las últimas horas se supo la intención de los equipos McLaren, Renault y Toyota de no participar en el GP de Australia. Ante ese supuesto boicot, Ecclestone evidenció su enojo con un aire mafioso: "Si alguien viene con una pistola y me la apunta en la cabeza, es mejor que se asegure de poder gatillar y de que salga el tiro, porque si falla es mejor que se cuide".

La gran tormenta sacude a la Fórmula 1. Ese torbellino, que sacude los aspectos económico, deportivo, reglamentario, dirigencial y político preocupa como nunca a la máxima categoría. Por lo pronto, aumenta el interés, aunque no se sabe cuáles son las reales consecuencias de una tornado que se desconoce hasta dónde llegará.

Para tener en cuenta

Aerodinámica: notable reducción. Se eliminaron los apéndices laterales, se ensanchó el alerón delantero a 1800 mm y el trasero se achicó a 750.

El alerón polémico: el trasero es más ancho y más corto que en 2008. Un hueco en el reglamento alimenta la controversia.

Gomas lisas: con los neumáticos "slicks" los pilotos tendrán mayor control y un 20 por ciento más de agarre al asfalto.

Motores: habrá 8 impulsores por equipo para el año. La vida útil se alargará: se reduce de 19.000 a 18.000 el límite de revoluciones por minuto.

El kers, la novedad: la recuperación de energía cinética agrega potencia al motor. No todos lo usan porque no es seguro.

Sin ensayos: la austeridad que propone la FIA se extiende hasta las pruebas, ya que los equipos no podrán entrenarse entre carreras.

Auto de seguridad: con la carrera neutralizada, los coches podrán ingresar en los boxes.

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