En el ojo de la tormenta

Ayer se presentaron los coches que participarán de la tradicional competencia, que los arqueólogos ya rechazan por peligrosa
Mientras la espera por el arranque del Dakar consume sus últimos días y los caminos y zonas desérticas de la Argentina y Chile se preparan para vibrar con la particular competencia, no todas las expectativas son buenas de cara a la carrera. Es que por un lado, ayer, en Zárate, fueron presentados todos los vehículos que se pondrán en marcha el 2 de enero próximo desde el Obelisco, generando en ese lugar un espectáculo único de color y tecnología. Pero, en contraposición, arrecian las protestas de arqueólogos, aborígenes y ambientalistas sobre los perjuicios que la gran prueba podría ocasionar sobre buena parte de nuestro suelo, en especial, en la zona patagónica.

En lo estrictamente deportivo, las máquinas llegaron ayer provenientes de la ciudad francesa de Le Havre, donde fueron sometidas al primer control técnico antes de embarcarse en el buque Grande Benelux y trasladadas hasta la Argentina. Aquí fueron recibidas por el departamento de logística de Amaury Sport Organization, la empresa organizadora, junto con el personal de Prefectura Naval y ayer al mediodía se completó el desembarco.

Después de quedar al descubierto por primera vez en su historial en el continente sudamericano, los coches, motos, camiones y vehículos de auxilio, organización y prensa, deberán aguardar en el predio Delta Dock hasta el último día del año, cuando serán llevados al parque cerrado de La Rural. Allí, los espectadores podrán ver los coches, que volverán a ser verificados técnicamente.

Igual, son días difíciles para la competencia. Aunque en la página web oficial de la prueba se detalla el recorrido del Dakar versión sudamericana, la presidenta de los arqueólogos argentinos, Norma Ratto, dio un alerta sobre las consecuencias de traer la legendaria carrera a estas tierras. "El recorrido definitivo es un secreto y no se conoce con exactitud. Muchos de los yacimientos que reflejan miles de años de historia van a ser destruidos si los coches les pasan por arriba", señaló.

En principio, se sabe que las máquinas atravesarán diez provincias: Buenos Aires, La Pampa, Chubut, Río Negro, Neuquén, Mendoza, Catamarca, La Rioja, Córdoba y Santa Fe, pero no están exactamente especificados los caminos que se transitarán. La Asociación de Arqueólogos Profesionales de la Argentina sostuvo en un comunicado que el Dakar "es más una competencia de resistencia que un rally convencional", lo que no deja de ser verdadero ya que nada tiene en común esta travesía con, por ejemplo, la fecha mundialista que anualmente recibe la provincia de Córdoba, donde cada tramo recto o curva están perfectamente delineados en la hoja de ruta previa.

En ese sentido, Ratto explicó que los competidores "van a desplazarse por terrenos en los que no existen vías de circulación, sino que deben hacer la ruta al andar, atravesando zonas de arena, rocas, barro y vegetación natural".

El problema más grave reside en la fragilidad del patrimonio histórico y en la posibilidad de que se molesten lugares considerados sagrados por los aborígenes, además de estropear zonas de patrimonios culturales. "Recibimos denuncias desde Río Negro, que advierten que el rally recorrerá la Meseta de Somuncurá, donde hay manifestaciones culturales de hace diez mil años. También es preocupante que los coches pasen por el yacimiento de la localidad de Palo Blanco, en Catamarca, donde se encuentra enterrada una aldea que tiene más de dos mil años, además de otros lugares de gran riqueza histórica como las dunas del tatón, sitio de cementerios indígenas". A pesar de los argumentos oficiales que avalan toda protección del patrimonio (ver aparte), Ratto se muestra inflexible. "No creo en lo que dicen. Si tienen estudios, que los muestren, que los hagan públicos", expresó.

Extraña paradoja, pero la gran carrera, que se trasladó hasta esta parte del mundo debido a las amenazas terroristas, podría pasar a ser una amenaza ella misma para una parte de la geografía argentina. La historia de las controversias, por lo visto, acaba de empezar.

530 vehículos competirán en el Dakar 2009, divididos en distintas categorías: 82 camiones, 188 coches, 30 cuatriciclos y 230 motos. A ellos deben sumarse otras máquinas de organización, asistencia y prensa, para un total de 820

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