Topolanek renunció y Praga podría dejar de ocupar la presidencia de la UE

El gobierno del primer ministro checo, Mirek Topolanek, presentó su dimisión al presidente Vaclav Klaus, que la aceptó y anunció que prefiere una solución rápida y duradera antes que dejarlo al frente de un gobierno provisional hasta que finalice la presidencia de turno checa de la Unión Europea (UE).
La coalición de centro derecha integrada por tres partidos seguirá funcionando como gobierno provisional hasta que el nuevo gabinete jure su cargo. La coalición no pudo superar el martes una moción de censura, lo que la obligaba a dimitir, según la Constitución checa.

El presidente Klaus, un abierto crítico de la Unión Europea y su tratado de reforma, deberá decidir ahora quién será el próximo primer ministro y cuándo lo nombra.

"No permitiré una falta de solución como mantener el estado actual provisional hasta el final de nuestra presidencia", dijo tras aceptar la dimisión del gabinete de gobierno, alegando que prefiere una solución rápida pero duradera.

Klaus apostó por formar un gobierno con capacidad de trabajo tras la dimisión de Topolanek lo antes posible y sostuvo que debe haber acuerdo en el Parlamento. El tiempo apremia por la crisis económica y la presidencia de turno checa de la UE, argumentó.

"Si Topolanek o cualquier otro trae las firmas de apoyo de 101 diputados (la mayoría absoluta en el Parlamento) se le dará la posibilidad de formar gobierno", dijo en Praga ante periodistas.

Klaus comenzará el viernes las deliberaciones con los jefes de fracción para sondear posibles coaliciones. El asesor presidencial Ladislav Jakl indicó a la televisión checa que las posibilidades de Topolanek para formar gobierno son pocas. "El mismo modelo llevaría al mismo resultado".

Además, los socialdemócratas ya anunciaron que no respaldarían otro gabinete dirigido por Topolanek, y las suspicacias surgidas merman sus posibilidades para formar un nuevo gobierno.

La Constitución no dicta plazos para el nombramiento de un nuevo gobierno y anteriormente se había especulado con la posibilidad de que Klaus dejara en el poder a Topolanek hasta el 30 de junio, cuando finaliza la presidencia de turno europea de la República Checa, algo que ahora parece descartado.

Si las propuestas de gobierno Klaus fueran rechazadas en tres ocasiones, entonces se convocarían nuevas elecciones.

El primer ministro saliente dijo este miércoles en una entrevista que ante el derrocamiento de su gobierno Klaus tendría "sin duda" una función clave. Mientras Topolanek llevó hasta ahora una política cercana a la Unión Europea, Klaus es un abierto opositor y cree que el país podría venirse abajo en el seno del grupo.

La UE está peocupada no sólo porque Klaus podría nombrar ahora a un jefe de gobierno euroescéptico, sino también porque podría no apoyar el Tratado de Lisboa.

El senado checo, ocupado mayoritariamente por críticos a la UE, pospuso este miércoles sus deliberaciones sobre el Tratado, aún pendiente de ratificación en Praga y Dublín y que debe superar también algunas trabas en Polonia y Alemania.

La crisis política podría suponer también un golpe a los tratados entre la República Checa y Estados Unidos que permitirían a Washington la instalación de un radar antimisiles en suelo checho.

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