Tope salarial: otra distorsión contra la carrera administrativa

Por decreto, se limitó el haber de los empleados públicos. La medida genera mucho malestar en el personal.
El espíritu de la carrera administrativa quedó en letra muerta no sólo por la total inexistencia de concursos para acceder a las vacantes de las distintas categorías, sino porque, por un tope impuesto al salario de los empleados públicos, un importante número de trabajadores tiene -desde hace años- sus sueldos estancados y ningún estímulo para la superación laboral.

La llamada regla del tope fue establecida en 1997 con la intención de mantener la jerarquía en la carrera administrativa y la remuneración en función de las responsabilidades. Hoy por hoy pesa fundamentalmente sobre los profesionales de carrera, sobre el personal con mayor antigüedad de Vialidad, Contaduría General, Tesorería General, Administración de Juegos y Seguros, sobre los auditores médicos de OSEP y sobre personas que tienen dos cargos en la provincia.

A través de la imposición de un haber máximo para los empleados públicos se buscaba evitar que el sueldo de los trabajadores superara a los de sus jefes, directores de área, que integran la planta funcional del Estado. Ese tope sufrió una serie de modificaciones. La última data de junio de 2006 y fija que el haber máximo del empleado público, "en todo concepto", no puede superar la remuneración asignada al valor índice 1,35. Ese índice equivale a los 4.500 pesos.

La aplicación del tope viene generando una serie de insatisfacciones entre el personal afectado y ha derivado en reclamos administrativos y judiciales que, hasta el momento, no han encontrado respuesta oficial pese a que se trata, a todas luces, de una medida injusta por donde se la mire.

En todo concepto

La clave del tope salarial está dada porque se aplica a "la remuneración total por todo concepto y en suma de cargos".

Esto significa que todos los adicionales que percibe el trabajador -por antigüedad, por título, por incompatibilidad profesional, por permanencia en la categoría, por responsabilidad jerárquica, entre otros- se tienen en cuenta a la hora de aplicar el tope.

En la práctica, esto deriva en que jugosas cifras del haber figuren en el recibo de sueldo de los topeados como "haber negativo tope". Ese haber negativo figura en la liquidación pero no se cobra ni tampoco se computa al momento de calcular la jubilación. El malestar se acrecienta porque la planta de funcionarios tiene otro régimen que permite que, por fuera del tope, se paguen algunos adicionales, como el que se reconoce por antigüedad en la función pública y el que se paga por título a los funcionarios que son profesionales.

Comentá la nota