Toneladas y toneladas de cloacas van a parar al Mar Argentino en Usuahia

Toneladas y toneladas de cloacas van a parar al Mar Argentino en Usuahia

Hace diez años que los efluentes van a parar al agua en Río Grande, la ciudad marítima más austral de Argentina.

Dos organismos públicos de Tierra del Fuego denunciaron que Río Grande, la ciudad marítima más austral del país, cumplió diez años consecutivos de contaminación por efluentes cloacales que se vuelcan crudos sobre la costa, y que la situación ya se traduce en un "grave problema ambiental" y en un "riesgo sanitario latente".

La Secretaría de Ambiente, Desarrollo Sostenible y Cambio Climático de la provincia inició un sumario contra el municipio riograndense por violación a la ley provincial de medio ambiente, con el objetivo de que las autoridades locales encaren un plan de obras y de remediación.

Por su parte, la Dirección Provincial de Obras y Servicios Sanitarios (DPOSS) reveló que según un estudio efectuado por profesionales del propio organismo, el Mar Argentino presenta en la zona niveles de contaminación cloacal "de hasta 450 veces los límites permitidos".

El relevamiento del litoral marítimo verificó la rotura del principal dispersor con que los efluentes son enviados a mar abierto.

También se encontró "otro lugar de volcamiento de desechos crudos (sin ningún tipo de tratamiento), formado por dos acequias y un grupo de caños enterrados (") lo que representa una doble amenaza porque además se encuentra próximo a una plazoleta con juegos para niños", asevera el informe.

"La ciudad tiene dos grandes receptores de efluentes. Por un lado las aguas del río que atraviesa el ejido urbano. Y por el otro el Mar Argentino. Allí hay un emisario submarino roto, y los relevamientos fotográficos y fílmicos muestran más casos de volcamientos crudos a lo largo de la costa", explicó el presidente de la DPOSS, Guillermo Worman.

El funcionario confirmó que tanto ese organismo como la Secretaría de Ambiente provincial realizaron estudios de laboratorio sobre muestras de agua y los resultados fueron coincidentes: "existe una alta concentración de coliformes fecales, que van de 500 mil a 9 millones de unidades, cuando el máximo permitido es de 5 mil en agua dulce y de 20 mil en agua salada", precisó Worman.

De acuerdo al titular de Obras Sanitarias de Tierra del Fuego, la situación no es nueva: en 2008, la Asociación de Usuarios y Consumidores realizó una acción judicial y al año siguiente, la jueza Silvia Herráez condenó al municipio y al gobierno a remediar la situación luego de verificar "preocupantes signos de contaminación".

"Quiere decir que el problema lleva, por lo menos diez años consecutivos. Y que junto con la variable ambiental, aparece el riesgo sanitario. Los coliformes en el agua se asocian con la presencia de enfermedades infecciosas urinarias y grastrointestinales, más peligrosas todavía si quienes las padecen son niños, adultos mayores o pacientes con enfermedades crónicas", puntualizó el funcionario.

Por su parte, el secretario de Ambiente, Mauro Pérez Toscani, se reunió con concejales de Río Grande para ponerlos al tanto de la situación, mientras aguarda el descargo de las autoridades municipales en el marco del sumario iniciado por el organismo.

"Todos los funcionarios saben en qué lugares se efectúan estas descargas y desde qué momento. Analizamos posibles soluciones pero no se puede desconocer la gravedad de la situación", consideró Pérez Toscani en declaraciones a medios fueguinos.

En tanto, la secretaria de Obras Públicas de Río Grande, Gabriela Castillo, dijo que el municipio "prepara un descargo" en el marco del sumario administrativo.

No obstante, la funcionaria reiteró ante la prensa local que "están tranquilos respecto de cómo el municipio lleva adelante el tratamiento de los efluentes".

"Se ha puesto bajo sospecha el sistema de manera maliciosa. Se intenta alertar a la población con publicaciones que no tienen asidero. Esto no solo tiene que ver con los desagües, sino con un sistema que implica cañerías, redes, estaciones elevadoras y la planta de tratamiento", se defendió Castillo.

Para el presidente de Obras Sanitarias, la "única solución" es "poner en marcha un plan de obras que progresivamente vaya bajando los niveles de contaminación. Eso se puede hacer de manera autónoma o con apoyo de la Provincia y la Nación. Así lo hicimos en Ushuaia, por ejemplo, donde había una situación similar años atrás. Lo que no se puede es seguir contaminando", concluyó Worman.

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