"No tomé la comisaría, los policías se fueron"

"No tomé la comisaría, los policías se fueron"
D´Elía reclamó que, en lugar de juzgarlo, el Estado le pida perdón
"Yo no tomé la comisaría; vino un policía y dijo: «Vamos, muchachos», y abandonaron la seccional." Con este argumento, el piquetero y ex funcionario kirchnerista Luis D´Elía reconoció haber ocupado la comisaría 24a., en el barrio de La Boca, en 2004, pero dijo que no la copó, sino que cuando él llegó ya estaba vacía. Además, consideró que, en lugar de juzgarlo, el Estado debería pedirle perdón.

Cinco años después, ayer, D´Elía fue indagado por el juez federal Sergio Torres, que lo investiga por los delitos de usurpación, daños, amenazas, daño agravado por tratarse de bienes del Estado, usurpación y privación ilegítima de libertad.

Ahora, el juez Torres, una vez que complete la ronda de indagatorias, tiene diez días para resolver si procesa o no al ex funcionario. Pero la defensa de D´Elía, a cargo del abogado Adrián Albor, estudia la posibilidad de presentar un pedido para que se declare el caso prescripto por el tiempo transcurrido sin avances en la investigación, según dijeron fuentes judiciales a LA NACION.

Ayer, durante tres horas, ante el juez Torres, y el fiscal Luis Comparatore, D´Elía negó haber provocado destrozos en la seccional, acusó a los policías por ello y dijo que no amenazó a nadie.

La noche del 26 de junio del 2004 D´Elía se puso al frente de un grupo de militantes de su movimiento, cuando se enteró de que habían asesinado a Martín Cisneros ("Oso"), un compañero del comedor Los Piletones. D´Elía argumenta que su accionar impidió que los manifestantes cometieran actos violentos contra la comisaría.

Los piqueteros acusaban a los policías de no haber detenido al asesino de Cisneros, a pesar de que tenía varios pedidos de captura en su contra.

"Vino un policía y dijo: «Vamos, muchachos», y los policías se fueron", dijo D´Elía en su declaración. "El asesino estaba en el barrio y los policías se negaron a ir a buscarlo", señaló D´Elía.

Esa noche llegaron al lugar el entonces secretario de Seguridad Interior Norberto Quantín y su segundo, José María Campagnoli. Tras negociar varias horas, lograron el desalojo de la seccional.

Ayer, D´Elía repitió esta versión, en la puerta de los tribunales federal de Comodoro Py 2002, donde llegó acompañado de militantes con pancartas y banderas. Subido a un acoplado, afirmó: "Estoy orgulloso de mi conducta. Si vuelven a asesinar a un compañero del campo nacional y popular, como asesinaron a Martín, voy a estar a la cabeza de la protesta".

"Es el Estado quien debe pedirnos perdón por el asesinato de Martín, porque si el sicario que tenía tres pedidos de captura hubiera sido detenido en febrero, no habría asesinado a Martín", sostuvo.

Más de cinco años después del hecho, D´Elía tuvo que dar explicaciones ante la Justicia por los motivos de su ingreso a la fuerza en esa seccional.

Cisneros pertenecía a la Federación de Tierra y Vivienda, que conduce D´Elía, y murió al recibir dos disparos durante una discusión con Juan Duarte, quien finalmente fue detenido y condenado.

Por la toma de la comisaría estaba acusado el jefe de la seccional, Cayetano Vicente Greco, pero la Justicia no encontró méritos para procesarlo ni para sobreseerlo. Esta semana se completarán las indagatorias con el interrogatorio a Compagnoli, que tendrá lugar hoy, a Quantín, mañana, y a otros dos piqueteros, pasado mañana.

A pesar de que los delitos que se le imputan a D´ Elía lo exponen a una pena máxima de 10 años de cárcel, el piquetero no fue detenido, porque desde 2004 goza del beneficio de la exención de prisión.

En esta causa, el comisario Grecco se enfrentó con Quantín y Campganoli, a quienes acusó de no seguir las órdenes de la jueza Angélica Crotto, que había dispuesto desalojar la seccional. Esa noche intervino también en el caso el juez federal Norberto Oyarbide, que provocó una disputa con su colega Crotto.

Los entonces funcionarios señalaron que, efectivamente, habían cumplido la orden, hasta tal punto que la seccional fue desalojada sin que hubiera víctimas mortales ni lastimados.

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