Tomate una Legui.

ARSENAL 3 - ESTUDIANTES 1: Arsenal gusta y está dulce. Con un Leguizamón inspirado, embriagó de fútbol a sus hinchas en el primer tiempo y, aunque terminó sufriendo, se subió a la punta.
La crisis internacional no permite derroches. Por estos días, son buscados aquellos que cumplen al pie de la letra las recomendaciones de austeridad y administración de recursos. El fútbol no escapa a las generales de la ley y es por eso que hay que agudizar el ingenio para arreglarse con unos pocos pesos y ser prácticos más que vistozos. En eso el Arse da cátedra, hace rato que se recibió de administrador futbolístico y ayer tuvo otra función de gala. Con Leguizamón como abanderado, lo bailó al Pincha en el primer tiempo, descorchó champagne por momentos y dejó en ridículo a un equipo sin identidad. El goleador jugó de todo y para todos. Le hizo hacer un gol a Mosquera, gritó el segundo con su especialidad, los tiros libres, y hasta se animó con un par de lujos para divertir a su gente. Pero ni a él, ni a su equipo, le sobró nada para gastar en la segunda parte y por eso la tuvieron que yugar. Se apichonó contra su arco y especuló sin intentar demasiado. Por suerte para ellos, el Pincha solito se complicó y le aflojó la soga que, con el ingreso de Calderón, amagaba con cortarle la respiración a los del Viaducto. Brindó Arsenal con una buena Legui en el primer tiempo y terminó festejando la punta con agua de la canilla...

Habrá que tener en cuenta al equipo de Garnero si juega como en los primeros 45 minutos. Porque a la voluntad ya conocida, les sumo fútbol en las subidas de Yacuzzi y presición para ponerse arriba en las primeras llegadas a fondo. Es el mismo equipo de siempre. En el medio Casteglione se pega a la línea de fondo y le permite a Pellerano tener más panorama para jugar. Con Pelle suelto, más la movilidad de Leguizamón, no sienten la ausencia del Papu Gómez. Atrás Mosquera no se permite lujos pero ahora es más desequilibrante en el área rival. Mientras Estudiantes perdió la memoria y ya no sólo extraña cuando no juega Verón, sino que su amnesia es de actitud. Ese León que peleaba hasta el final, ahora es apenas un lindo gatito.

Deberá Garnero tomar mucha nota de lo que le pasó en el segundo tiempo. Si fue por exceso de confianza no será tan preocupante, pero si se metió tan atrás por temor, si prefirió revolearla para no asumir el compromiso de golear al rival, si nunca acertó una contra por desconfianza, entonces este lugar de privilegio que ocupa finalizada la cuarta fecha, pronto lo tendrá desalojado. A Astrada sólo le queda las ganas de Caldera y la actitud de un par de jugadores para vender cara la derrota. Demasiado poco para un equipo que el año pasado jugó la final de la Sudamericana. Sigue brindando el Arse y está en la cima. Con champagne, agua, o Legui ¿A quién le importa?

Comentá la nota