No tomar decisiones, la peor partitura política

Casi dos años de gobierno y el intendente Marcelo Cascón no supo imponer una personalidad adecuada a la actual gestión comunal. "Mejor que decir es hacer", sostuvo en alguna oportunidad Juan Domingo Perón y justamente el jefe comunal barilochense se desenvuelve mucho mejor en la faceta directamente opuesta: "Mejor que hacer es decir", ya que Cascón ante cualquier periodista que lo consulte tiene toda las respuestas, su verborragia se lo permite, pero la administración no arranca.
Al comenzar sus funciones el intendente barilochense cometió un grave error que desde ese momento lo condenó a la crítica de los opositores. Trató de quedar bien con aquellos que participaron de la sociedad política que lo llevó al Centro Cívico, cubrió cargos que había prometido y con ello dilapidó la confianza que le dispensó el pueblo.

Principalmente no supo –Cascón- lograr una eficiente gestión comunal. Hasta el momento no supo demostrar que puede ser un buen administrador de los escasos recursos con que cuenta el estado municipal. Esta materia pendiente es grave, debe dar vuelta la taba si es que pretende revertir la situación.

La comuna de San Carlos de Bariloche está enferma, en terapia hace muchos años. A Cascón no le queda otra que aplicar un tratamiento intensivo para aspirar a un nuevo mandato. Pero conspiran contra él la poca predisposición a mantener un rumbo definido y una falta espantosa de colaboradores que le aporten trabajo e ideas.

Incluso hasta los trabajadores municipales no realizan el suficiente esfuerzo para salvar sus fuentes laborales, ya que algún día la gallina de los huevos de oro dejará de poner lo suyo y los mayores afectados serán ellos.

El actual intendente debe comprender que la ciudadanía lo eligió para que gobierne, para que capitanee el barco, para que la navegación desemboque en un rumbo exitoso. Nada logra Cascón con idas y vueltas tratando de conformar a todos. Algo casi imposible en la cosmopolita Bariloche, donde los vecinos están más acostumbrados a defender sus intereses personales en desmedro de aquello que sea lo mejor para la sociedad.

Desde el punto de vista partidario el intendente cometió otro incomprensible error al poner al frente del comité al correligionario Nolberto Dura, un político que hasta hora como presidente de la UCR local no hizo absolutamente nada, solamente vivir del conchabo que le ofrece la administración pública.

Dura demostró una inoperancia total con lo cual sepultó la posibilidad que el jefe comunal pueda disponer de una herramienta valiosa a la hora de apoyar proyectos y enfrentarse a los opositores.

El equipo de trabajo de Cascón es altamente peligroso ya que está conformado por un paisano de cada pueblo, casi nadie trabaja en forma homogénea, con ello se dificulta el mandato hacia adentro de la Municipalidad y no emite señales claras hacia los gobernados.

El 10 de diciembre de 2011 es la fecha hasta donde tiene mandato Marcelo Cascón, poco tiempo –en política- para tratar de revertir la difícil situación y mucho más si se piensa en que los vecinos no aportan con el pago de las correspondientes tasas.

A favor le queda al intendente algunas obras que anunciaron desde la Nación y la Provincia.

Centro de Congresos y Convenciones, repavimentación de la Costanera, remodelación de la misma desde el muro hacia el lago, semi-peatonalización de la calle Mitre, podrían cambiar el humor de la gente. Obras que contarán con financiación foránea, pero que nadie asegura que alcancen para que la Unión Cívica Radical siga siendo gobierno en Bariloche.

La dinámica política cambia día a día, en una de esas los radicales se despiertan y le exigen a su intendente que gobierne con empuje para cambiar la ciudad, al mejor estilo del mandamás roquense Carlos Soria.

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