Toman el bastión de los rebeldes tamiles.

El conflícto de Sri Lanka.
COLOMBO.- El ejército de Sri Lanka se apoderó ayer de Kilinoshi, la capital política de los rebeldes Tigres Tamiles en el norte de la isla, y urgió a los guerrilleros a deponer las armas y terminar con sus casi cuatro décadas de conflicto separatista.

"Es una victoria sin precedente para toda la nación", proclamó el presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapakse, tras el anuncio de la caída de Kilinoshi, después de varios meses de encarnizados combates contra los rebeldes tamiles.

Desde su sitio oficial en Internet, los rebeldes reconocieron la derrota, aunque aclararon que "el ejército de Sri Lanka ingresó en una ciudad fantasma, ya que toda la infraestructura civil y el cuartel general ya habían sido desplazados hacia el Nordeste".

Pocas horas después del anuncio de la toma del bastión rebelde, un atentado suicida presuntamente cometido por los tamiles causó dos muertos y 36 heridos. La explosión ocurrió muy cerca de una base de la fuerza aérea en la capital, Colombo, y a menos de un kilómetro del lugar donde habló Rajapaksa.

Si bien la toma de Kilinoshi no implica la aniquilación de los Tigres Tamiles, constituye una derrota crucial después de 37 años de conflicto separatista. El grupo hinduista lucha desde 1972 por la independencia del norte y del nordeste de Sri Lanka, un país con el 75% de la población budista.

En los últimos 30 años han muerto por lo menos 70.000 personas por el conflicto. La violencia recrudeció desde fines de 2005, cuando Rajapakse llegó al poder.

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