Toledo no debe ofenderse porque le hayan dicho golpista, dice Martínez

Rolando Toledo, ministro del Superior Tribunal que expresó su malestar por la calificación de "golpistas" que el gobernador les dedicó a él y a sus pares del STJ, no puede ofenderse por ese adjetivo, planteó el diputado provincial Carlos Martínez, quien recordó que el magistrado fue funcionario de la última dictadura militar y no tuvo inconvenientes en prestar juramento sobre el "Estatuto del Proceso de Reorganización Nacional".
El legislador del Movimiento Libres del Sur dice que en el caso de Toledo, llamarlo golpista "no constituye para nada un insulto sino sólo una somera descripción: por todos es conocida su participación en el gobierno golpista del autodenominado "Proceso de Reorganización Nacional", cumpliendo funciones entre junio de 1982 a diciembre del 1983 como legislador de facto de la Comisión de Asesoramiento Legislativo (C.A.L.) de la dictadura militar".

"Mientras permanecía cerrada la Legislatura, intervenidos los otros dos poderes del Estado, clausurada la actividad política y se contaban por miles los detenidos políticos y torturados, el doctor Toledo alegremente "elaboraba" y "sancionaba" 180 proyectos de ley en solitario, expeditivo y nada democrático accionar, donde ninguna comisión despachaba trámites y el debate parlamentario estaba definitivamente ausente, como los cuerpos de los desaparecidos que aún buscan las Madres", agrega.

Condición rozista

Martínez recuerda que "por éste y otros motivos (ausencia de concursos por antecedentes y oposición) en el año 2006 más de veinte mil chaqueños organizados por el Foro por la Justicia Independiente impugnaron ante el Consejo de la Magistratura su postulación al cargo que hoy detenta, sobre la base de que no puede ser guardián de la Constitución aquel que la violara al integrar el gobierno de facto que la degradó en nombre de ese engendro jurídico de Videla, Massera y Agosti llamado Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional".

"Desconozco si en otra provincia existe un caso similar de funcionario de la dictadura entronado en lo más alto de uno de los poderes de la democracia, pero sí sé que eso no es motivo de orgullo para nadie en esta provincia", añade.

El legislador también plantea que "ningún chaqueño en su sano juicio puede tampoco creer en la imparcialidad del doctor Toledo a la hora de administrar justicia luego de haber sido entre los años 1997 a 2000 asesor general de la gobernación y ministro coordinador del Gabinete entre el 2000 y el 2003 de su amigo, el ex gobernador Angel Rozas, así como integrante y asesor del ex presidente la legislatura Carlos Urlich en la comisión técnica creada para la construcción del nuevo edificio del Poder Legislativo".

Debió excusarse

Luego señala que Toledo "es un hombre del riñón del doctor Angel Rozas y este último no es ni más ni menos que el jefe de la oposición política a la actual gestión del ejecutivo provincial. ¿Acaso no era suficiente este hecho para que el doctor Toledo se excusara de entender en la causa donde se ventilaba el "operativo retirada" sancionado como ley por sus "correligionarios" parlamentarios, convalidado por decreto por su también "correligionario" gobernador Roy Nickish y festejado por su amigo y "correligionario" Rozas?"

"El doctor Toledo exige que se examine el fallo y no su persona, pero nosotros nos preguntamos: ¿Con qué derecho examinó la presentación judicial vinculada al "operativo retirada" de sus correligionarios aliancistas? O lo que es peor: ¿Con qué derecho firmó este fallo? ¿No existen acaso para el doctor Toledo las causas de recusación del artículo 17 (que son las mismas para el caso de excusación) de nuestro Código de Procedimientos en lo Civil y Comercial (CPCC) que rigen para todos los jueces? ¿No debió abstenerse de conocer en el juicio por motivos graves de decoro o delicadeza, tal como lo establece el artículo 30 del citado Código? ¿Desconoce acaso que en septiembre del año 2006 las autoridades del partido al que pertenece el gobernador de la provincia impugnaron su postulación al cargo de integrante del STJ?"

"En términos deportivos, el doctor Toledo ha hecho realidad lo que sólo el cacique de la recordada historieta Patoruzú lograra: tirar el corner, cabecear la pelota y hacer el gol, lo que en la jerga jurídica se denomina ser "juez y parte". Y parafraseando al recordado Carlín Calvo, en lenguaje político-teatral se resumiría en la frase "amigos son los amigos", dice Martínez.

Por eso, sobre el final, dice que los 150 metros de distancia que hay entre la sede del STJ y la de la UCR "dejaron de ser una inofensiva casualidad geográfica para transformarse en una lamentable metáfora cada vez más real y peligrosa de la doble complicidad política-judicial del rozismo y sus viejos amigos, los jueces del actualmente desprestigiado Superior Tribunal de Justicia".

Comentá la nota