Todos unidos para presionar

En una etapa política de tensión electoral y en un contexto de crisis global que impacta en el nivel de actividad doméstica, el G-7 patronal definió "objetivos rectores". Críticas al Gobierno y disgusto por los directores de la Anses.
Hace mucho que no se reunían todos juntos y consideraron un momento político adecuado para encontrarse. Como grupo de presión tuvieron su época de esplendor en la última mitad del gobierno de Raúl Alfonsín, en una instancia de turbulencias económicas. Durante la administración Menem no necesitaron convocarse porque comulgaban con la política económica. Y ahora volvieron porque consideran que el mundo empresario necesita una agenda de trabajo. Regresó el Grupo de los Siete (antes eran ocho) para marcar el terreno de juego de las corporaciones en su relación con el poder político. Representantes de las grandes industrias, banqueros y ruralistas se reunieron ayer con el objetivo de encarar una negociación coordinada con la administración kirchnerista.

La reunión del cónclave definido como el Grupo de los 7 tuvo lugar en la sede de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba). Algunos de los participantes intentaron bajar el tono del encuentro, el primero en dos años. En un comunicado se detalló que el motivo del almuerzo responde a una tradición establecida para cambios de autoridades en alguna cámara patronal. Sin embargo, ciertos ejecutivos reconocieron que el encuentro sirvió para definir una agenda común de recuperación de lo que consideran "principios rectores" de la política que fueron abandonados en los últimos años. "Es parte del reclamo agropecuario que se hizo el año pasado, pero ahora que van por ellos (en referencia a la presencia de la Anses en directorios) convocan a una estrategia", reconoció el representante de una de las organizaciones presentes. Las partes prometieron verse más seguido.

Luego de la reunión sobrevino un fuerte hermetismo de parte de todos los participantes. Fue un almuerzo del que formaron parte el presidente de Adeba, Jorge Brito; de la Bolsa de Comercio, Adelmo Gabbi; el vice de Confederaciones Rurales, Néstor Roulet; de la Cámara Argentina de Comercio, Eduardo Eurnekian; de la Construcción, Carlos Wagner; de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, y de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez.

Las autoridades de Adeba emitieron un documento en el que se afirmaba que "estas reuniones son habituales y tienen por objeto intercambiar información de los distintos sectores sobre la marcha de la economía". Insistía también sobre la necesidad de darle "la bienvenida a Méndez como presidente de la UIA". Sin embargo, con la asunción de Biolcati al frente de la Sociedad Rural no hubo recibimientos. En octubre último intentaron un encuentro para despedir a Luciano Miguens de la Rural, pero se eligió el perfil bajo para que no sea leído como una crítica al Gobierno. "Esta es una situación y hasta un presidente distinto. Claramente es un gesto político", dijeron a Página/12 desde la entidad que conduce el empresario del sector plástico.

Hubo otro documento. Uno que no fue difundido. Fue consensuado entre los presentes y se pretende convertirlo en agenda y al que accedió este diario. "El encuentro tuvo una intencionalidad política mucho más clara de aquella que quieren hacer creer", señaló a este diario un colaborador cercano de uno de los directivos. Durante el almuerzo se acordaron reuniones periódicas y un agenda de trabajo para "la recuperación de los principios rectores que fueron olvidados y deben ser retomados en los actuales momentos de crisis". La enumeración coincide –y parece haber sido redactado– con los pedidos de los dirigentes del campo. Se habla de "republicanismo", en referencia a que los poderes del Estado funcionen de manera independiente y ágil, y mayor federalismo. También prevén avanzar en otro régimen de coparticipación para que exista financiamiento y recursos para el sector productivo en la región, y una "sociedad civil rica". La reunificación del sector patronal coincidió además con el malestar de algunos empresarios ante el ingreso del Estado en los directorios de aquellas firmas sobre las que tiene participación accionaria. En el encuentro también se debatieron temas como la inseguridad jurídica, la transparencia de las estadísticas oficiales, las trabas en el comercio de bienes y la caída en el nivel de actividad, de acuerdo con lo manifestado por los presentes.

Las entidades ruralistas estuvieron a sus anchas. "Durante el año pasado se interrumpieron varios almuerzos porque el sector empresario aseguraba que la agenda era distinta", explicó un directivo agropecuario. Cuando se definió el lockout del campo las otras entidades empresarias publicaron solicitadas para convocar al diálogo y a la pacificación. La presencia de Méndez, con definiciones fuertes hacia el Gobierno a muy pocas horas de asumir, aflojó a esos empresarios que empezaron a elevar el tono de sus reclamos. Aunque desde la Cámara de Comercio que conduce Carlos de la Vega pretenden no sumarse "al deporte de pegarle al Gobierno".

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