"No todos tienen la suerte de que te aplauda tu ídolo"

Con 21 años y solamente un puñado de partidos en la primera de Boca, Viatri se dio el gusto de imitar a Palermo, su espejo deportivo, convirtiéndose en el verdugo de River; reunidos por LA NACION, compartieron sus alegrías y mostraron un mutuo respeto
Aquel atardecer de octubre de 1997, cuando un por entonces platinado y excéntrico Martín Palermo, bajo la lluvia y en un Monumental poblado, comenzó a autografiar su rica biografía en los superclásicos, al anotar el gol para el emotivo triunfo por 2 a 1, Lucas Viatri tenía tan sólo diez años. Correteaba por las calles de Loma Hermosa, en el noroeste del Gran Buenos Aires, pero hacía ya una temporada que se había sumado a las inferiores xeneizes. Ese recordado cabezazo del Loco atrapó, inmediatamente, la atención del pequeño Lucas, que, a partir de allí, adoptó a la figura del atacante platense como un símbolo, un ejemplo deportivo. Once años después de aquella historia, con muchísima agua que corrió debajo del puente, el destino los unió. En Boca, claro. ¿Dónde más?

Accidentalmente, la grave lesión de Palermo le abrió las puertas de la primera división a Viatri. Y el muchacho, que suele distenderse pescando en Puerto San Martín, provincia de Santa Fe, se tomó muy en serio esa oportunidad. En su primer superclásico de mayores ("Desde chiquito que juego contra River y en las inferiores gané más de lo que perdí", se apura por aclarar), anotó el gol del desahogo auriazul. Con sus amigos bosteros en la tribuna y su familia haciendo fuerza por TV. ¿Qué más...? Con su ídolo, Palermo, celebrando a pocos metros de él.

"No todos tienen la suerte de que te aplauda tu ídolo. Me emocioné mucho cuando me felicitó por el gol. Pasa que de chico me enseñaron a copiar a Palermo y mucho de lo que soy hoy como delantero se lo debo a él", se sonroja Viatri, de 21 años, durante la producción de La Nacion, en el predio de Casa Amarilla. A pocos pasos, el Titán lo observa, con respeto. Y le endulza los oídos todavía más: "Jugar en Boca es muy difícil, pero Lucas demostró que está preparado para hacerlo, que no les tiene miedo a los fantasmas. Me dio una gran satisfacción verlo hacer el gol de cabeza. Porque uno lo ve matarse en los entrenamientos y se nota que día tras día se empeña por mejorar".

El hombre, que el 7 del mes próximo cumplirá 35 años, advierte cualidades similares a las suyas en el nuevo artillero. "Tiene cosas mías, como la manera de saltar a cabecear. Además, noto que no se desespera si no le llega la pelota, lo que es complicado para un delantero y todavía más cuando es joven, cuando a veces la ansiedad lo pasa por arriba. Lucas debe estar sintiendo muchas sensaciones nuevas, se le debe estar acercando mucha gente..., pero para aconsejarlo estamos nosotros, los experimentados, y la familia." El espigado juvenil, que lleva tatuado en una muñeca el nombre de su hijo, Lautaro, escucha con atención, sin poder despojarse de la timidez.

Viatri sonríe para los flashes y, a lo lejos, Javier García, su amigo y hoy el arquero titular elegido por Carlos Ischia, no deja de lanzarle bromas para intentar ponerlo nervioso. "Dale Javi, dejate de jo... Si a vos te gustan las fotos más que a mí", le devuelve el espigado futbolista.

El N° 27 confiesa que la noche dominical fue larga, con comida entre amigos y familiares. Con un celular que no paraba de vibrar y un timbre que no cesaba de resonar. "Nunca tuve miedo de jugar en la primera de Boca ?dice?. Desde un primer momento, sabía de las presiones a las que me exponía y siempre estuve tranquilo. Además, la gente siempre me apoyó y eso me dio confianza. Y contra River, hice el gol más importante de mi vida. Encima, como soy muy bostero, muy fanático, disfruté el doble la victoria. Increíble."

Es tan profunda la conexión que Viatri siente con su espejo futbolístico, que en varias etapas de su corta carrera se mimetizó con algunas actitudes de éste. Una de ellas, muy pintoresca: "El día que Martín falló los tres penales en la selección, en la Copa América del 99, yo lo estaba siguiendo por TV. Y me dio muchísima bronca lo que le pasó. Me acuerdo de que se agarró los pantalones cortos y se los tiró para arriba, como desesperado. Una semana después, en un partido de las inferiores, me comí un gol increíble y automáticamente, sin pensarlo, hice el mismo gesto con mis shorts".

Y cuenta otra anécdota, ante la sorpresa de Palermo: "El día que se rompió los ligamentos, contra Colón [en el Apertura 1999], también lo estaba mirando. Y exploté, insulté para todos lados, no podía creer la mala suerte que tuvo... Pero cuando volvió con aquel gol a River [en la Copa Libertadores de 2000] estaba en la casa de mi abuelo y de la alegría que me agarró, salté y me golpeé la cabeza contra una columna. Me hice un chichón que todavía me duele, jaja ...".

Palermo conocía la admiración de Viatri, pero sus relatos lo maravillaron. "Mirá lo que son las vueltas de la vida, ¿no? Me alegra mucho todo lo que le está pasando. Lucas tiene mucho futuro en el club. Ojalá que sea el número 9, pero cuando yo me retire?", señala el goleador histórico del club de la Ribera (junto con Pancho Varallo, con 194 gritos), que cada día se siente mejor de la operación que sufrió en la rodilla derecha.

Sin duda, el domingo pasado será recordado por Viatri durante toda su vida. "Fue fantástico, se dio todo redondito ?opina?. ¿Qué hice con la camiseta? Se la regalé a mi vieja, que tanto me apoyó. Sufrimos un poco con la expulsión de Hugo [Ibarra], pero con inteligencia nos paramos bien en el campo y sacamos adelante el partido. No nos podíamos ir del Monumental sin el triunfo. Román [Riquelme] me había dicho, convencido, que íbamos a ganar y así fue. Necesitábamos ganar sí o sí después de todo lo malo que habíamos vivido durante los últimos días. Y fue merecido."

Palermo le recuerda a Viatri que unos días antes, durante una práctica en el complejo boquense, había marcado varios goles. "Fue como una premonición", dice el N° 9. Y Viatri añade, rendido a los pies de su referente en el área: "Sí, qué sé yo... Me tenía confianza, pero mucho te lo debo a vos Martín. Gracias."

Palermo y Viatri. Maestro y muy buen alumno. Cosa de artilleros, cosa de verdugos millonarios...

12 títulos ganó Palermo en Boca: Apertura 98, 00 y 05; Clausura 99 y 06; Libertadores 00 y 07; Recopa 06 y 08; Sudamericana 04 y 05, y Europeo-Sudamericana 2000.

12 partidos oficiales disputó Lucas Viatri con la camiseta de Boca: Apertura 08 (9), Clausura 08 (2) y Recopa 08 (1). Convirtió seis goles.

EL TERCERO EN DISCORDIA

Luciano Figueroa, el N° 9 que se sumó proveniente de Genoa, de Italia, reemplazó en la lista de la Copa Sudamericana a Fabián Vargas. El rosarino podría ser titular en el encuentro de mañana, frente a Inter, en Porto Alegre, por el primer desafío de los cuartos de final del certamen internacional. Un plantel con mayoría de juveniles viajará hoy a Brasil y se alojará en el Sheraton.

DIXIT

"No es fácil reemplazar a Palermo, pero Lucas se las arregla bien, trabaja mucho, se sacrifica y hoy tiene un buen presente. El gol que le hizo a River no fue casualidad"

Juan Román Riquelme

"Viatri es uno de los tantos reflejos de los chicos que aparecen en la primera de Boca y se van ganando un lugar con trabajo y sacrificio. Ojalá que siga así"

Carlos Ischia

"Ya en las inferiores me gustaba cómo aguantaba la pelota, cómo usaba el físico para desmarcarse. Y ni hablar de cómo cabecea. Por arriba te mata "

Javier García

"En este torneo hizo varios goles importantes y demostró mucha personalidad. No es fácil jugar en la primera de Boca y adaptarse enseguida a las exigencias"

Sebastián Battaglia

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