Todos los pormenores del escándalo del FCyS en la Legislatura

El MIRA del "Gallo" Jalil generó un quiebre histórico en el FCyS. Los pormenores de una sesión caótica en donde la torpeza política del oficialismo y el oportunismo del Interbloque posibilitaron que un controvertido diputado con pedidos de desafuero se convirtiera en Presidente de la Cámara Baja.

"Se pudrió todo", fueron las lacónicas palabras de un integrante del Frente Cívico tras la reunión que mantenía el bloque en una de las oficinas administrativas del segundo piso de la Legislatura. Ese fue el primer signo que comenzaba a prefigurar el caótico desenlace en el recinto de Diputados.

El teje y maneje político fue permanente. Y es que el presidente de la Cámara puede designar 52 funcionarios y 6 asesores. Si, casi 60 cargos cuyo reparto discrecional garantiza mayor influencia a quien ocupe el puesto clave de la Cámara. Quizás a usted, señor ciudadano común, le parezca un poquitín exagerada la cantidad de personas que rodean a un solo funcionario, pero bueno… nuestra política es así.

Marita Colombo, la candidata del bloque oficialista para ocupar la presidencia de la Cámara Baja no podía disimular la contrariedad en su expresión mientras brindaba algunas declaraciones a los medios con tono políticamente correcto. "Todavía estamos dialogando con lo correligionarios del MIRA", fueron sus últimas declaraciones antes de tomarse el ascensor para bajar al recinto.

En los pasillos, las especulaciones sobre el batacazo del MIRA (la línea interna comandada por el "Gallo" Jalile y compuesta por los diputados Luis Barrionuevo y Alfredo Gómez) pasaron de ser presunción a certeza. Un cambio de timón inesperado durante la Sesión era el último resquicio de esperanza que les quedaba a Renovadores (Brizuelistas) y Celestes (Castillistas), las otras líneas internas de la UCR, para que el cuestionado medico Luis Barrionuevo no presidiera la Cámara Baja durante 2010.

Sesión y escándalo

Gustavo Saadi, del PJ, presidió la sesión. Momentos antes, declaraba a Catamarcactual que el Interbloque iba "a respetar la voluntad de la ciudadanía catamarqueña" y no iba a a proponer candidatos. Luego de algunas formalidades, se convocó a un cuarto intermedio de veinte minutos para la revisión de los títulos de los diputados electos. Era la última posibilidad que tuvo el Frente Cívico para cambiar la historia. En el recinto los encuentros informales entre legisladores de distintas bancadas se multiplicaban en medio de periodistas, mozos, personal de protocolo y hasta un par de nenes que (al igual que nuestros Legisladores) jugaban su juego sin demasiado interés por lo que sucedía alrededor.

Gigantino nos confirmó que votaría por Marita "no por la persona, sino para respetar la voluntad política mayoritaria". Luego, la ceremonia de asunción de los 21 diputados (algunos de ellos reelectos) se llevó con toda normalidad, hasta que llegó el momento esperado por todos: la votación de la presidencia de la Cámara.

El presidente del bloque oficialista, Juan Pablo Millán, sabiendo que al FCyS "orgánico" se le escapaba la tortuga, pidió un nuevo cuarto intermedio. Su moción fue sometida a votación nominal, y perdió (como en una anticipación del resultado final de la votación) por 21 votos a 19. Gómez y Barrionuevo también votaron en contra, y el guiño al Interbloque ya se hacía evidente.

Luego, el radicalismo, "ayudado" por el otrora mayoritario (¿o sigue siéndolo?) Interbloque, terminó con su suicidio legislativo. Las barras jalilistas y de renovadores presentes en el recinto comenzaban a insultar con cánticos a los respectivos "traidores" de cada sector de la interna radical. Saadi les pedía mesura pero "los muchachos" ya estaban alterados y el fondo tribunero se mantuvo hasta el accidentado final de la Sesión. Algunos diputados disconformes con el MIRA hicieron uso de la palabra al momento de emitir su voto: Gigantino aseveró que "la barra de chacareros" (en referencia a los seguidores de Jalile) pretendían instalar el "autoritarismo" por no avalar a Colombo , cercenando la "institucionalidad" de la Cámara. Millán, desencajado, afirmó que se tenía que apoyar a un presidente "que no mandaría a caminar a los familiares de nadie" [en referencia a las declaraciones de Barrionuevo cuando sugirió a los familiares de sus supuestas víctimas de mala praxis que marchar les haría bien a las várices].

Cuando finalmente se anunció a Barrionuevo como presidente de la Cámara, ganando por 2 votos, varios diputados oficialistas gritaban que todo era "una vergüenza" y una "traición", exonerando retóricamente a Barrionuevo y Gómez del radicalismo (luego fueron efectivamente expulsados por decisión unanime del bloque).

Como en un slow-motion de una película de Tarantino, que dilata los momentos más álgidos, el juramento de Barrionuevo en medio del caos y el griterío de los diputados y las barras fueron segundos eternos. Juro por Dios y la Patria ejercer con probidad su cargo casi tapado por los cantos de "asesino" y "traidor" que la barra de los renovadores comenzó a cantar al unísono y con toda la bronca del momento. Los diputados del Interbloque seguían las alternativas como satisfechos testigos de un hecho político beneficioso. Luis Barrionuevo, el médico con pedidos de desafuero por parte de la justicia, producto de ser sindicado por cuatro casos de mala praxis se convertía en el Presidente de la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia.

¿Este escándalo perjudica la imagen de la legislatura?: "Esto es política, el Frente Cívico es quien se generó todo esto", respondió fríamente una diputada del interbloque regocijándose por los rostros desencajados de los diputados oficialistas.

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