Todos podemos festejar

Por Nicolás Ducote

Los esfuerzos hechos por la justicia electoral y el Gobierno para que el proceso que rodeó los comicios legislativos se desarrollara debidamente demostraron que es posible no repetir algunos errores del pasado y que son muchos los ciudadanos que están dispuestos a dar su tiempo y su trabajo para consolidar un sistema democrático y participativo, que garantice que la soberanía reside en el pueblo.

Con un número récord de voluntarios anotados para ser autoridades de mesa en todo el país, esta vez la ciudadanía asumió su responsabilidad y, con ello, contribuyó a que los comicios se llevaran adelante en tiempo y forma en casi todos los distritos.

Por el contrario, todavía falta que los dirigentes políticos asuman un compromiso mucho mayor para que las propuestas sean el eje de las campañas, para transparentar el financiamiento de los partidos políticos y, finalmente, para que respeten la veda electoral.

También vale la pena destacar la tarea de numerosas organizaciones de la sociedad civil que trabajaron en diversas campañas para fomentar la participación de los ciudadanos como fiscales y presidentes de mesa.

El trabajo de organizaciones, empresas y universidades que alentaron a sus empleados o miembros a presidir las mesas y la difusión de esos esfuerzos en los medios masivos de comunicación permitieron una notable participación cívica.

A lo largo de la jornada de ayer nuestra democracia demostró que la ciudadanía está madurando y parece más consciente de la importancia de cumplir con los deberes cívicos.

Ese es, en definitiva, un resultado que merece la pena festejarse, porque, sin duda, no distingue entre ganadores y perdedores y nos beneficia a todos.

El autor es director general del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

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