Todos lo niegan pero en Tandil diseñarán fuertes operativos para el corte de boletas.

La polémica eclosionó en lo más alto de la política. Radicales y kirchneristas deben remontar en Tandil el techo que imponen sus candidatos a diputados. Por el contrario, los properonistas debe evitar el "efecto tijera".
Si bien nadie lo reconocerá de manera abierta, en Tandil se diseñarán fuertes operativos para el corte de boletas atentos a las mediciones que le ponen -en algunos casos- techo a las aspiraciones de imponerse en las urnas.

A esta altura los números no sólo mandan sino que la inminencia de la contienda da escaso o nulo margen para que se modifiquen de manera significativa.

Punto más punto menos, los sondeos indican que mientras el FPV promedia 30 puntos en el Conurbano Bonaerense, en el interior de la provincia ese respaldo se reduce a 15 o menos, por el desgaste de la guerra gaucha.

La situación es diametralmente inversa a la legislativa de hace cuatro años, cuando el kirchnerismo alcanzó sus máximos niveles de popularidad y Néstor Kirchner dejaba la Casa Rosada como ningún presidente latinoamericano.

El mismo techo de 15 puntos deberá romper la UCR tandilense que ya fue con Margarita Stolbizer arriba en la boleta y sabe que ni siquiera en este esquema de coalición se meterán en la disputa bien arriba.

Los únicos que pueden pensar en ganancia electoral por arrastre son los peronistas disidentes y macristas que aprovecharán que Francisco De Narváez está a tiro de Néstor Kirchner y Daniel Scioli en el Conurbano -donde hay fuerte polémica- y que en el interior agrario se impone al oficialismo.

Néstor Auza sabe que necesita una foto solo con Daniel Scioli; y no con Kirchner; Marcos Nicolini sabe que precisa una con Miguel Lunghi; pero para Mario Bracciale la que se sacó con Felipe Sola y la que se tomará con Francisco de Narváez le sirven.

La operatoria y el efecto tijera se hará silencio en el discurso. Nada de menciones a Kirchner en el PJ oficial ni tampoco a Stolbizer o Ricardo Alfonsín entre los radicales. Los únicos que hablan de presidenciables son macristas que apuntalan a Mauricio Macri, felipistas que acuñan a Sola, y colorados que sostienen a De Narváez.

Que las imprentas preparen las guillotinas y las librerías las tijeritas, porque a los barrios del Tandil profundo las sábanas van a llegar más cortas, porque en el centro la cultura de corte se ha instalado y aún más en contiendas legislativas.

La polémica se instaló en el más alto nivel de la política. Faltan 38 días para las elecciones legislativas de junio y la pelea se intensifica en el conurbano, a partir de la polarización entre el acuerdo del PJ anti K y el PRO y el kirchnerismo.

Francisco de Narváez impulsa el corte de boletas de los intendentes K como estrategia de campaña.

"Yo sigo conversando con intendentes y ellos saben que para que les vaya bien en 2011 no pueden quedar pegados a Kirchner", manifestó De Narváez, quien promueve una estrategia que consiste en que en los municipios no se reparta la boleta completa sino sólo la de los concejales.

De Narváez y Solá buscaron hasta último momento evitar que muchos de los 45 intendentes que adhieren a las listas testimoniales se bajaran antes del cierre de listas.

Por su parte, Daniel Scioli cuestionó la movida y sostuvo que "todo esto responde a un acto desesperado porque ven que el radicalismo está muy fuerte en el interior y Margarita (Stolbizer) les puede sacar el segundo lugar".

"Quisieron frenar las listas integrales y no pudieron. Les recuerdo que decían que nos apoyaban sólo cuatro o cinco intendentes, pero resulta que son más de cuarenta", agregó el Gobernador.

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