¿Todos contentos?

¿Todos contentos?
Bergessio fue a decir adiós y luego voló para Saint Etienne. Detrás dejó un agujero futbolístico para Simeone y uno económico (más chico) para el grupo inversor.
Como uno más, Gonzalo Bergessio se entrenó a la par de sus compañeros. El agitado lunes había quedado atrás y en la práctica matutina no se veían las cenizas del fuego que el propio delantero había encendido para que San Lorenzo y el grupo inversor lo dejaran irse a Francia. En rigor de verdad, el ánimo era bueno aunque se notaba cierta tensión. Sobre todo en Diego Simeone, quien si bien se mostró cordial como en cada cruce con los periodistas, dejaba entrever su preocupación ante una baja difícil de suplir. Los ejercicios físicos transcurrieron normalmente, hasta que llegó la hora de los trabajos tácticos supervisados por el entrenador: llamó a diez jugadores, reuniéndolos en el centro del campo auxiliar, y la voz del Profe Oscar Ortega resonó: "Romeo, vos vas con ellos". Aunque el silenzio stampa evitó hacer referencia a la partida de Bergessio, esa acción delató la realidad. Y Lavandina se quedó con el resto de los jugadores. Era el adiós.

No fue una jornada emotiva, pero sí contó con la consabida despedida. Privada, eso sí. El entrenamiento se desarrolló normalmente, pero siguiendo la actitud adoptada en Colonia, donde dejó de dialogar con la prensa tras su pelea en el amistoso contra El General, Bergessio no quiso charlar con los periodistas. Sí tuvo una inusual requisitoria de los hinchas que presenciaron el entrenamiento, firmando varios autógrafos y sacándose fotos por doquier. Clara señal de despedida.

Ya en el vestuario, el atacante saludó a sus ahora ex compañeros y escuchó el deseo de buena suerte de boca de Simeone. Luego, mientras los jugadores almorzaban, esperando el turno vespertino, fue el último en retirarse, vestido de civil y cargando una bolsa de consorcio son sus pertenencias. Atrás quedaron sus 28 goles en Boedo, la acalorada negociación para poder irse (los inversores siguen molestos, sobre todo porque terminarán de cobrar en el 2012) y esta última práctica en la que le pasó la posta a Bernardo Romeo, el ídolo siempre reclamado por los hinchas, a quienes Bergessio les dejó un mensaje: "Me voy con un poco de angustia por el cariño de la gente". Au revoir.

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