Todos colgados de la soja

Según un informe reciente del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina, la rentabilidad de la soja en dólares subió 67,5 por ciento en dos años y neutralizó la caída registrada en otros cultivos durante el mismo período.
Si bien los dirigentes de la Mesa de Enlace continúan criticando la política agropecuaria oficial, en los últimos meses ya no encuentran el mismo respaldo que antes entre los productores agropecuarios. La indiferencia no se explica por una repentina adhesión de "las bases" al kirchnerismo, sino por la fuerte mejora del margen agrícola, la cual estuvo apuntalada fundamentalmente por el precio de la soja, el cultivo estrella del campo argentino. Según un informe reciente del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (Cifra), en el primer semestre la rentabilidad promedio de los cuatro principales cultivos pampeanos en dólares corrientes fue un 24,1 por ciento superior a la del mismo período de 2007 y en el caso de la soja la mejora fue de un 67,5 por ciento.

La derogación de la resolución 125 y los elevados precios internacionales habían posicionado a los productores rurales en el mejor de los mundos a mediados del año pasado. Sin embargo, el estallido de la crisis económica mundial provocó una abrupta reducción en los precios de las commodities durante el segundo semestre de 2008, proceso que se reflejó en el mercado local a través de la contracción registrada en el precio de los principales cultivos de exportación.

En el informe de Cifra, coordinado por el economista Eduardo Basualdo, se remarca que la cotización de los principales cultivos pampeanos se redujo en promedio 45,3 por ciento, pasando desde los 437 dólares por tonelada en junio de 2008 a 239 dólares en diciembre de ese mismo año. De todas formas, desde comienzos de 2009 se asistió a una recuperación en el precio de los principales cultivos de exportación que, si bien no retornaron a los valores prevalecientes antes de la crisis mundial, se ubican en niveles similares a los existentes a comienzos de 2007, aunque con una clara disparidad entre las distintas producciones. Mientras que el precio de la soja es 44,4 por ciento superior al existente en julio de 2007, en el caso del trigo es apenas 3,3 por ciento menor y en el del maíz es 9,5 por ciento menor.

Para calcular el margen de rentabilidad, el equipo de investigación económica de la CTA analizó la estructura de costos y rendimientos de los principales cultivos pampeanos utilizada por la Revista Márgenes Agropecuarios y la actualizó porque esa revista dejó de publicar esos datos a partir de 2008. Si bien en 2009 los costos por hectáreas son superiores en los principales cultivos pampeanos con respecto a los valores prevalecientes en 2007, la evolución de los mismos es diferente entre las distintas producciones. En el caso de la soja, se asistió a un incremento de los costos del 23,2 por ciento en 2009 con respecto a 2007, pero en el trigo la variación fue del 69,2 por ciento y en el maíz 27 por ciento.

Según Cifra, este comportamiento heterogéneo en la evolución de los costos por hectárea está asociado a la significativa reducción en el precio de algunos insumos atados a la evolución del precio del petróleo, que poseen una participación diferencial en las estructuras de costos de las distintas producciones. Dichos insumos tienen una importancia más elevada en el caso de la producción sojera.

Estos datos llevan a los investigadores de Cifra a concluir que, si bien la rentabilidad de la producción agrícola durante el primer semestre de 2009 no se ha reducido con respecto a los valores prevalecientes en los últimos dos años, sí se ha producido una aguda contracción en el caso de la producción maicera y triguera. Si se ponderan los márgenes de cada una de la producciones por la superficie destinada a cada una de ellas, se observa que el margen agrícola se incrementó 24,2 por ciento con respecto a 2007. Sin embargo, ese incremento se explica centralmente por la evolución de la soja que mejoró su rentabilidad 67,5 por ciento en dólares. En el caso de la producción maicera, en cambio, la contracción de los márgenes fue del 42,8 por ciento y, si bien continúa siendo positivo, el cultivo pierde terreno frente a la soja. En el trigo, la contracción de la rentabilidad condujo a una reducción del margen bruto por hectárea desde los 147 dólares en 2007 a un margen negativo de 55 dólares en 2009.

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