Todo es válido cuando las propuestas escasean

Por delante quedan sólo dos semanas de campaña, las más fuertes para cada uno de los candidatos, doce listas que pelean por nueve bancas.
Una contienda electoral precedida por una elección nacional y que obligó a acortar los tiempos del bombardeo de publicidad aunque por estos días la ciudad está viviendo la campaña en todo su esplendor: candidatos hablando en los medios de comunicación, paredones, columnas, cartelería móvil, carpas y folletos...

Todo es válido cuando el objetivo es captar un voto pero lo que parece estar ausente en esta campaña es la falta de propuestas originales. Cuando las ideas faltan, lo que sobran son repeticiones de discursos y en esta campaña ideas no son las que sobran. Y en este debatir, las propuestas se entrecruzan y parecen hacerse eco en cada uno de los partidos involucrados en la contienda.

La oposición critica, el oficialismo también; los partidos que no están en el Gobierno mantienen su ideología y arman sus discursos, pero pocas son las propuestas concretas.

A quince días de una elección que plantea una renovación parcial del órgano Legislativo Municipal, el oficialismo intentará sumar nuevas bancas para que el intendente tenga en el recinto un buen apoyo. La otra porción del oficialismo encolumnada en UNE no sólo buscará sumar fuerza a Martín Farizano, sino que también medirá fuerzas con el partido provincial con la mira puesta en el 2011.

El MPN buscará tener la mayoría absoluta, o al menos sostener la mayoría simple que detenta desde siempre; en tanto, los partidos más pequeños intentarán ingresar a la vida política neuquina y los que ya están en el mundo legislativo intentarán no desaparecer del mismo.

¿Qué buscarán los electores el 23 de agosto? Seguramente no será la presencia en el recinto, sino que en el Palacio Legislativo tengan presencia sus representantes. Que sepan defender los intereses de quienes apuestan con su voto a un Concejo Deliberante serio, que trabajen por la ciudad, por la ejecución de las propuestas y no sólo por la producción de discursos, que controlen con inteligencia, que piensen en nuevas ideas a la par de una ciudad que crece y que cambia.

Se buscará también que el ingreso al Deliberante, a dos años de una elección a intendente, no sea sólo una carrera a ocupar el sillón del segundo piso del Palacio Municipal, sino que se esperará por la composición de un Concejo que trabaje en conjunto por la ciudad. Que ser oposición no signifique trabajar en contra del intendente, sino a la par de los vecinos que son los que confían, que con su voto se construya el desarrollo de una ciudad que necesita, ante todo, el respeto de sus dirigentes.

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