Todo vale para obtener una victoria efímera

Por Fernando Gonzalez

No importan demasiado los términos de la batalla. Un día las telefónicas son imprescindibles para el nuevo mercados de los medios de comunicación y al otro se puede demorar su ingreso para conseguir un voto más en el Congreso.

Tampoco importa si en el camino hay que adelantarle fondos a las provincias o utilizar los recursos de la AFIP para amedrentar a quien se ponga en el camino. Todo vale si el resultado es un triunfo. Aunque sea efímero; aunque sea pírrico. Aunque genere otro escenario de incertidumbre. La errática trayectoria del gobierno de Cristina y Néstor Kirchner abre poco margen para el optimismo. A un año de la burbuja financiera que conmovió a EE.UU. y esparció sus consecuencias por todo el planeta, la Argentina amenaza otra vez con tirar por la borda el aire de recuperación del que ya gozan otras economías vecinas como Brasil o Perú.

El último jueves, durante el Encuentro de los Líderes que organizó El Cronista, el economista Miguel Bein explicó que la estructuralidad financiera está practicamente asegurada. Que no debería haber problemas cambiarios en la transición del gobierno de Cristina al próximo. Pero... Siempre está el pero con los Kirchner porque nadie quiere arriesgar el resultado final cuando el futuro es la confrontación permanente.

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