“Todo tiene una mirada de caja”

El profesional asegura que los anuncios de moratoria y blanqueo de capitales sirven en economías que salen de la recesión, no para las que están ingresando. Coincide con el alentar la demanda de autos a través de la financiación barata
Para el jefe de la consultora Abeceb.com, Dante Sica, las últimas medidas anunciadas por el gobierno nacional -salvo el alentar la demanda de autos a través de la facilidad en el financiamiento- no tendrán impacto para dinamizar la economía, ya que son propias de períodos de salida de la recesión. Es decir, para un proceso inverso al que hoy atraviesa la economía argentina.

En diálogo con LA MAÑANA, plantea que desde mediados de octubre las decisiones de la Nación, como la estatización de las AFJP, contribuyeron “en mucho” a la desaceleración. “Aceleró la caída, la precipitó”, define. Y asegura que, hasta ese momento, se esperaba un 2009 con un crecimiento de unos tres puntos del PIB, “pero hoy no pasará el 1,5 por ciento. La forma de desenlace terminó siendo caótica.

Sica apunta que con la crisis internacional no se pueden ocultar los problemas de competitividad que ya venía sufriendo la Argentina. Desliza que antes “la velocidad de crecimiento de los precios era tal que ocultaba las luces amarillas” que venían haciendo perder mercados en Chile y México, por ejemplo.

Respecto de lo que pasará con la balanza comercial el próximo año, indica que desaparecerá el “efecto precios” que este año sostuvo el superávit, por lo que habrá que monitorear permanentemente cómo evoluciona ese ítem y el de las cantidades exportadas. Su impresión es que, el mejor escenario, sería uno con un superávit de entre 3.500 y 4 mil millones de pesos.

Para el economista en tiempos, como el actual, de caída de rentabilidad, es “riesgoso” empujar hacia arriba el tipo de cambio ya que puede ser trasladado a los precios. “Si el gobierno no descomprime la desconfianza sobre la economía no logrará frenar la especulación”, enfatiza.

- ¿Cuánto hay de impacto de la crisis internacional y cuánto de ingredientes propios en la desaceleración de la economía argentina?

- El gobierno ha tenido poca consistencia en la política económica en los últimos tiempos y contribuyó en mucho a la desaceleración. La crisis internacional venía llegando, ya había caída de precios de las commodities y se notaba una baja en el mercado de las exportaciones, pero con la decisión de estatizar las AFJP provocó un cambio brutal de expectativas. Aceleró la caída, la precipitó.

- ¿Cómo impacta esto en las proyecciones de Abeceb.com para 2009?

- Antes de todo esto esperábamos un rango de crecimiento de alrededor de tres por ciento. Con un arrastre de dos o 2,5 y muy poco más se llegaba a esa cifra. Hoy la estimación cambió. El crecimiento no superará 1,5 por ciento del PIB por esta forma de de-

saceleración caótica en la que ingresó la Argentina.

- ¿Sirven las medidas anunciadas por el gobierno?

- El paquete de financiamiento apunta a sostener el primer nivel de la demanda que venía cayendo de manera importante en bienes durables y a recomponer el crédito, a generar mayor nivel de liquidez para sectores industriales y comerciales que venían soportando aumentos de tasas por arriba de 30 por ciento y acortando la cadena de pagos. El nivel de confianza del consumidor será clave para recomponer la demanda. Si no se recompone ese nivel, por más que haya financiamiento disponible, no se avanzará. La velocidad de implementación del programa también será clave para ver sus resultados.

- En algunos sectores da la impresión que las empresas están sobreajustando, ¿puede que sea así?

- El sector privado asume que el ajuste viene por su lado. Sigue semana a semana cómo viene la demanda agregada para, en base a esos datos, definir su plan productivo. Está tratando de armar su cash-flow hasta marzo y entonces volverán a hacer las cuentas para definir. No hay ley ni resolución que pueda frenar las decisiones de achique si la demanda no levanta. Si no se toman, se llevan la empresa. Se ha invertido mucho en capacitar y formar mano de obra y la intención es mantenerla.

- Algunos de sus colegas plantean que el superávit comercial, uno de los pilares del modelo, desaparecerá. ¿Coincide?

- Hay que seguir de cerca lo que sucede con las cantidades y los precios de exportación. Este año el efecto precios fue muy fuerte y explica buena parte del superávit. El agro en 2009 tendrá una cosecha similar (menos trigo y soja y más maíz), pero con exportaciones a menores precios; las exportaciones de manufacturas industriales caerán. Hay que ver cómo se mueven los precios relativos de los principales productos que exportamos. El mejor escenario nos estaría dejando un superávit de entre 3.500 y 4 mil millones de pesos.

- ¿Se perdieron mercados?

- Algunos se resintieron por los problemas de competitividad. No podemos ocultar que esos inconvenientes estaban antes de la crisis. Y generaban pérdidas con Chile o México, por ejemplo. Pero el crecimiento de los precios era tal que tapaba esas luces amarillas.

- Los industriales reclaman un tipo de cambio más alto como parte de la solución…

- En esta etapa de desaceleración y caída de rentabilidad es un poco riesgoso tirar hacia arriba el tipo de cambio porque puede trasladarse a precios. Si el gobierno no descomprime la confianza que hay sobre la economía, no logrará frenar la especulación.

- ¿Y el resto de las medidas, como la moratoria y el blanqueo de capitales, ayudará?

- Todo el paquete es oportunismo. Busca recaudar más. Todo tiene una mirada de caja, una mirada fiscal. Son medidas que ayudarían en un período de salida de una recesión pero estamos en el proceso inverso, entrando a una. Todo le suma a la caja.

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