¿Todo tiempo pasado fue mejor?.

Por: Daniel Fernández Canedo.

Ni la política ni la economía son las de entonces. Parecen lejanos los tiempos en que se creía que el destino había cambiado y que de la mano de la producción de alimentos la Argentina estaba llamada a abastecer a chinos e indios que demandaban más proteínas.

Bajo ese paraguas, el Gobierno especulaba con una buena recaudación de impuestos. Y se hablaba de aumentar gasto público para contribuir a expandir el consumo.

Pero la crisis mundial acható los precios de las materias primas y las posibilidades de crecimiento. Con lo cual la plata disponible se redujo considerablemente.

Esta edición refleja datos y análisis precisos sobre la nueva realidad. Un caso es el de Pergamino, donde los productores aseguran que este año cosecharán menos de la mitad que el año pasado. Eso impactará en las arcas públicas.

Los problemas se sienten también en la Ciudad de Buenos Aires o en Tierra del Fuego, donde el gobierno asegura no poder pagarle a los estatales por falta de fondos.

Situación curiosa ésta en tiempos preelectorales, cuando el dinero público suele ser generoso para mejorar las chances de ganar voluntades.

El adelantamiento de los comicios legislativos desató una situación de vértigo electoral que se potenció con la muerte de Raúl Alfonsín.

Una catarata de amagues, globos de ensayo y movimientos de posibles candidatos se lanzó a rodar con intensidad y todo indica que la campaña que está arrancando será muy dura.

Sin embargo, como lo analiza Alcadio Oña (Ver Rumbo a un ajuste fiscal costoso), hoy el país parece encaminarse a un ajuste fiscal costoso para después de las elecciones. A diario queda en evidencia que en 2009, nada es como era en aquel tiempo pasado y mejor.

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