Todo sea por la Selección

Por: Ricardo Roa

Ultimo momento: nadie puede atravesar el puente que une Gualeguaychú con Fray Bentos excepto que sea hincha de la Selección. La decisión del piquete ambientalista borra la causa de vida o muerte que dicen sostener por un día: mañana levantarán las barreras para no perjudicar a quienes vayan a Montevideo a alentar al equipo de Maradona

Las barras pasan, el resto no. Peaje intransigente con la gente común, aun en casos extremos de personas enfermas y abierto en cambio para la gente que vaya a ver un partido de fútbol. Arbitrariedad absurda que se repite: igual salvoconducto habían logrado barrabravas de Gimnasia en febrero de 2007 a cambio de desplegar una bandera contra Botnia en el estadio Centenario.

Desde hace casi tres años una inmensa minoría ha levantado un muro en un paso fronterizo. Y tomado en sus manos el rol del Estado: decide quién pasa y quién no como si fuera la autoridad del puente ¿El Gobierno? Bien, gracias.

Algo tan grave y en nombre de una contaminación que o no se produjo o los activistas no han podido demostrar hasta ahora. Botnia es hoy la papelera más controlada del mundo: hay siete organismos internacionales que la monitorean acá y del otro lado del río. Ninguno de ellos informó que la contaminación exista.

Pero los activistas se sienten como si protagonizaran una gesta por la vida y son inaccesibles a toda evidencia científica. En cada informe ven el dinero y los argumentos de Botnia. Y siguen con un bloqueo que perjudica a todos salvo precisamente a Botnia, que terminó su planta y produce a tope desde hace dos años.

Cuesta encontrar una explicación a tanto sinsentido. Reabrir el puente para los que vayan a hinchar por la Selección, es sólo uno más.

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