"Lo mío es a todo o nada, a matar o morir"

"Lo mío es a todo o nada, a matar o morir"
Mendoza | El nuevo ministro de Producción, Raúl Mercau, dijo que asume la responsabilidad de intentar cambiar parte de la imagen del gobierno. Admitió la gravedad de la crisis financiera local.
Justo cuando Celso Jaque lo llamó para convertirlo en ministro de Producción, Raúl Mercau estaba metido de lleno en la lectura de un libro: La frontera del éxito.

El éxito es algo que este economista de 49 años, que no deja de bromear con su 1,60 metros de estatura, va a necesitar conseguir, sin dudas, tras su ascenso, en un gobierno que en los últimos tiempo descuidó su relación con los sectores productivos de Mendoza. Y que afronta, además, meses de recesión y de fuertes desequilibrios financieros como los que se vienen.

En los pocos días que lleva como integrante del gabinete, Mercau siente que empezó con el pie derecho tras un respaldo inicial de los empresarios.

Buen comunicador de sus ideas, luego de años de trabajo en la docencia y de algún paso por los medios, no oculta una de las tantas realidades que a esta administración le molestan. "Hoy tenemos una situación financiera complicada", admite.

En una charla que mantuvo ayer con Diario UNO, el flamante ministro arranca con un análisis crudo.

"En algunos sectores, como el vitivinícola, hay que reconstruir y fortalecer algunas relaciones. Aunque no es el único".

–¿Por qué se desgastó la relación entre el Gobierno y los sectores de la producción de Mendoza?

–Es complicado que lo juzgue desde afuera. El Willy (por su antecesor, Guillermo Migliozzi) era muy laburador, pero no supo entablar las relaciones ni ganarse la confianza de los sectores productivos. Ésa es una cosa muy delicada, es una cuestión de piel. Yo creo que en ese sentido empecé con un voto de confianza, lo cual me compromete, porque las expectativas son muy altas.

–El Gobierno, cuando la crisis financiera se veía venir, tuvo una capacidad de diagnóstico pero no de respuesta.

–No. Primero que el accionar del gabinete anticrisis permitió un aprendizaje. Y después los resultados no fueron malos. Si no, nos hubieran incendiado. Y no nos incendiaron.

–¿Qué segundo semestre nos espera?

–Esto se parece más a 1999 que al 2001. El ’99 fue el inicio de la recesión que llevó hasta el 2001. Y en el medio hubo errores muy graves. Nosotros estamos en un punto: si tomamos decisiones de políticas económicas adecuadas, tendremos una perspectiva positiva.

–En Mendoza, ¿cuál es la situación? Porque hay un escenario de fuerte déficit.

–¿Cuál es la gran restricción?: todas las provincias tenemos una situación fiscal comprometida. Ésta es una situación sistémica de las provincias, con lo cual nosotros entendemos que va a haber una solución sistémica del Gobierno nacional.

–¿El Gobierno provincial no será también responsable de lo que está pasando?

–Siempre hay un grado de responsabilidad.

–Digo esto porque informes privados hablan de 28% de aumento de las partidas de sueldos.

–Puede ser, creo que los reclamos salariales fueron legítimos.

–Pero las subas fueron del 10%

–Pero como esto fue por partidarias, no todos los aumentos fueron del 10%. En esto ha habido un salto cualitativo en la negociación salarial.

–¿Qué pasa si la Nación no cumple esa pauta de financiamiento?

–Tenemos un plan B. Parte de ese plan pasa, obviamente, por el ajuste del gasto. Pero yo no puedo avanzar más sobre eso.

–El déficit a mitad de año es de $134 millones.

–No es un valor tan alto...

–Hay estimaciones que dicen que puede llegar a los $500 millones.

–He hablado de este tema con Adrián Cerroni y hay escenarios que planteamos, pero nuestra función no es hacer pronósticos, eso lo hacen las consultoras. Obviamente hoy tenemos una situación complicada, no negamos la realidad: la leemos, la comunicamos y nos preparamos estratégicamente.

–Da la impresión de que tiene que darles un "shock" de confianza a los sectores empresariales

–Estoy leyendo un libro que se llama The Tipping Point (La frontera del éxito), de Malcolm Gladwell, que dice que hay un fenómeno que se explica por la lógica de las epidemias. Es decir que se expanden rápidamente, como las crisis. Y nosotros estamos trabajando en ese concepto. Vamos a matar o morir: a todo o nada, y en esto estamos poniendo el corazón.

–¿No hubo mucho tiempo perdido en estos meses?

–El tiempo es corto, por eso estamos trabajando de esta manera.

–Usted conoce a Jaque, ¿le sorprende que tenga tan mala imagen?

–No, porque ésos son fenómenos muy difíciles de manejar. Si uno falla, por más que tenga las condiciones y se mate trabajando, le puede ir mal. El trabajo solo no alcanza. (A Jaque) le falta esa popularidad que en las elecciones se demostró que no tiene. Algo parecido le pasó en Malargüe y en el Congreso de la Nación. Yo estoy trabajando para que eso cambie.

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