"Todo esto pasará".

"Todo esto pasará".
Max Mosley, N° 1 de la FIA, responderá en los tribunales contra los equipos y, en especial, Ferrari.
Todo esto pasará, se calmará y todos correrán. Yo no me lo tomo con tanta seriedad como otros porque sé que se trata de una estrategia. Todo parará entre principios de año y marzo del 2010, para la primera carrera". La soberbia lo mantiene en pie a Max Mosley. Está convencido de que ganará esta pulseada en la peor batalla de la historia de la Fórmula 1, que hace peligrar la vida de la categoría. Es más, ni siquiera emite alguna opinión sobre su posible renuncia al sillón más grande de la FIA, algo que, en realidad, es lo que los equipos quieren y buscan.

"Los equipos rebeldes no pueden arriesgarse a no disputar el Mundial de F-1", opinó el veterano dirigente inglés en la BBC de Londres. "Tengo total confianza porque al final las personas hacen lo que creen que es mejor para sus intereses y a los equipos les interesa estar en el verdadero Mundial de Fórmula 1. Cuando se acerque la primera carrera en Melbourne esto cambiará y allí estarán", agregó el presidente de la FIA.

Todo tembló cerca de la medianoche europea, en Inglaterra, cuando ocho equipos de la Fórmula 1 actual (menos Williams y Force India) no llegaron a un acuerdo con la FIA y anunciaron una nueva categoría para el 2010. "Los principales pilotos, estrellas, marcas, patrocinadores, promotores y compañías formarán parte también", avisaron las escuderías.

Horas después, la FIA respondió en los tribunales. Se comunicó que se "van a iniciar acciones judiciales sin demora. Las acciones de la FOTA en su conjunto y de Ferrari en particular constituyen serias violaciones legales e interferencias intencionadas en las relaciones contractuales, así como faltas de Ferrari sobre sus obligaciones", estimó la FIA en un comunicado.

"Ni Mosley ni (Bernie) Ecclestone son los interlocutores más confiables, los constructores nos vamos de una categoría que será peor que una Fórmula 3, tendrán que llamarla Fórmula 8", disparó el mediático Flavio Briatore, jefe de Renault. "Mosley se tiene que ir", lanzó el veterano Jackie Stewart. "Yo correré donde me digan", asegura Lewis Hamilton, pensamiento similar al de Fernando Alonso. Los pilotos, en esta pelea, la miran desde afuera. Pero, ¿son los más perjudicados?

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