Todavía es posible rescatar la reserva de la Segunda Laguna de Caleta Olivia

Para Rocío Benítez, asesora comunal en medio ambiente, "la Segunda Laguna es recuperable con una puesta en valor de lugar". Ella está a punto de finalizar en la UNPSJB la licenciatura en Gestión Ambiental y el tema de su tesis de grado trata, precisamente, sobre esta reserva. Específicamente, se refiere al impacto de la urbanización de ese sector de Caleta sobre el ecosistema.
Flamencos autóctonos embellecen la Segunda Laguna. Sólo falta un "cambio de mirada" de los vecinos de Caleta para recuperarla como reserva.

Caleta Olivia (agencia)

La Segunda Laguna de Caleta, ese humedal que en los atardeceres se ve como un bello espejo que aporta reflejos a los barrios que lo circundan, es reserva provincial desde el año 2000, antes ya había sido declarada "reserva" por el municipio local mediante ordenanza.

Por la mañana el paisaje sigue siendo hermoso, con los flamencos desperezándose y desplegando sus alas rosadas, a veces aparece un cisne o una dupla de patos costeros.

Pero, desde hace varios años, las centenares de aves pequeñas y migratorias -como el playerito, la rabadilla blanca, el taloropo- comenzaron a parar menos al lugar -en las temporadas que iban de octubre a marzo- en su larguísimo viaje al sur.

Estas aves que vienen desde Canadá y Estados Unidos, y que buscan los humedales de América para descansar y aprovisionarse, en Caleta han sido ahuyentadas durante las últimas décadas por los movimientos de tierra, las construcciones de barrios enteros como en Los Pinos, Jardín, Gran Jardín, Rotary 23, a lo que ahora se suman las máquinas que remueven colosales montículos de tierra, apisonando en unos lugares, aglomerando en otros.

Una reserva no significa que deba ser un área restringida como lo puede ser un parque, pero pueden delimitarse zonas intangibles para su estudio y, al menos, debería tener un "plan de manejo".

El apostamiento anual de las aves migratorias allí se ha tornado cada vez más difícil por varias razones como "la confección de la avenida de Circunvalación, justo en el extremo suroeste de la laguna", porque los pájaros usaban para descansar ese vértice, que es nexo entre el barrio Rotary 23 y la zona de Chacras.

DEGRADACION

Pero la degradación de la laguna proviene desde hace más tiempo de las sucesivas pérdidas cloacales en cañerías aledañas, la construcción de estaciones elevadoras en el sector, y por la misma desidia de muchos vecinos que utilizan el lugar como "basurero clandestino".

Existieron muchos proyectos para recuperar la laguna, a los que Rocío Benítez, asesora comunal en medio ambiente, calificó como "muy buenos", incluso hasta los estudiantes del polimodal de Biología de la Escuela EBIMAL también trataron el asunto.

PLAN DE MANEJO

"Tampoco se necesita mucho para recuperarla", afirmó la especialista, detallando que un plan de manejo debería incluir una limpieza integral de la laguna, erradicar el basural clandestino, determinar un punto de observación de aves "para que se pueda hacer un sendero", colocar cartelería que describa la flora y fauna y "no mucho más, porque la idea es no modificar el paisaje, y no llenarlo de carteles y alambrados". Benítez insistió en que "no pasa todo por una inversión estatal, sino en un cambio de mirada de los vecinos. Esto puede convertirse en un lindo paseo para la ciudad".

Al menos desde el Gobierno municipal se está entendiendo eso cuando se proyectan las obras incluidas en el Programa de Mejoramiento Barrial (Promeba) y en el de los pluviales. "Muchos de los programas apuntan a mejorar la situación de las dos lagunas", contó Benítez, recordando que en la Primera Laguna -que no es reserva- se va a construir un parque recreativo y que se tendrá cuidado en no contaminarla. Ambos humedales están conectados por una cañería que pasa cerca del barrio 8 de Julio, es decir que están ligadas directamente.

Como es reserva "provincial", otra autoridad de aplicación debería ser el Consejo Agrario de Santa Cruz, pero hasta el momento no se conoce algún trabajo o proyecto sobre el humedal desde Río Gallegos.

Falta "arraigo" de la gente con el paisaje

Desde la Subsecretaría de Gestión Ambiental de la Municipalidad se promueve la concientización de la población sobre la importancia del humedal. Trabajar para una mejor "cultura ecológica" se ha tornado una de las prioridades de la comuna local, por eso Rocío Benítez indagó, mediante encuestas, a los ciudadanos que viven cerca.

De acuerdo a las respuestas de la vecindad, los habitantes del sector "todavía no se apropiaron de la laguna, no la tienen reconocida como reserva natural; la gente tiene la idea que es una zona sucia que larga olor y que está olvidada por el municipio y todos. Tampoco existe un pedido notorio de la comunidad para recuperar el sector".

"Lo que ocurre es que en el imaginario colectivo cuando se habla de reserva se tiende a pensar que hay que hacer un bosque, como Bariloche, y que tendría que estar todo verde", dijo la asesora municipal.

A su vez, relacionó esto con la "construcción social de la zona", ya que en un gran porcentaje las familias provienen de otras provincias, sobre todo del norte.

Por una cuestión cultural, a las personas de otros lugares les cuesta identificar una reserva en un ambiente de estepa y costa. "A los que he encuestado observé que tienen otra concepción, aún no tienen su arraigo en el paisaje", agregó.

"Hay que entender que nuestra Patagonia es así, con escasez de agua, mucho viento, pero no por eso deja de ser linda. Tenemos una flora hermosa y que se conoce poco", comentó Benítez, mencionando los arbustos pequeños que hay en las orillas de la laguna como duraznillos, malaespinas, neneos y coirones.

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