"Todavía hay mucha prevalencia política en el CAM"

Definiciones de la constitucionalista Gelli.
Su primera reflexión sobre la composición del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) que funcionará en Tucumán fue: "bueno, es mejor que lo que había". No obstante, inmediatamente después, la destacada constitucionalista María Angélica Gelli morigeró su optimismo. "Me da la sensación de que todavía hay mucha prevalencia del sector político", advirtió.

La catedrática de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que la semana pasada participó en esta capital del VI Congreso Nacional de Derecho, está convencida de que, amén de la fundamental regulación normativa, importa el componente humano que tendrá el CAM. "Hay que ver cómo funciona en los hechos y cuál es el fruto de las selecciones que efectúe. Un punto esencial es el de las personas que lo conformarán. Si estas tienen una trayectoria de honestidad y de compromiso con la cosa pública, puede ser que sean más independientes a la hora de tomar las decisiones. Si bien el CAM significa un paso adelante, hay que ver cómo se desarrolla", aseveró a LA GACETA.

Dos son los puntos de la Ley 8.197 (organiza el CAM) que preocupan a Gelli. En primer lugar que, luego de celebrar concursos de oposición y antecedentes, el CAM deba elevar al gobernador un quinteto de postulantes (por orden de mérito), para que él elija a uno por cargo vacante en el Poder Judicial, cuando en el resto del país los consejos suelen proponer ternas. Pero lo que directamente cuestiona es que el Poder Ejecutivo, además, pueda alterar dicho orden de mérito y, por ejemplo, designar a quien ocupó el quinto lugar en la selección -y no al primero- sin dar razones de tal cambio de posición.

A dar razones

La reconocida jurista fue terminante. "Es sumamente grave la forma en que se ha regulado lo del orden de mérito en Tucumán. Eso viola el estado constitucional de derecho. El Poder Ejecutivo, ya se trate de que reciba una terna o un quinteto, tiene un margen de discrecional para elegir a uno de los candidatos, pero, inexorablemente, debe fundar su decisión", destacó.

Gelli insistió en la misma objeción. "En el estado de derecho, todos los poderes del Estado, todos sus órganos, deben motivar y fundar sus decisiones. Nos deben esa razón al pueblo y, en segundo lugar, al candidato que ha quedado preterido, porque ha sido seleccionado en primer lugar (por el CAM) ya que fue el mejor durante el concurso, pero luego se elige, por ejemplo, al quinto. En ese caso, las razones institucionales deben estar mayormente a la vista", justificó.

La constitucionalista recordó a los poderes políticos que la irrupción del CAM supone que la selección de los futuros jueces surge ahora de un procedimiento reglado: los concursos de oposición y antecedentes. "Esto implica que cuando alguien se somete a un proceso de estas características, como será el caso de los postulantes a los cargos vacantes, las reglas deben respetarse. Alguien podrá alegar que la propia ley (8.197) abre los márgenes de discrecionalidad. Es cierto, pero en la medida en que esta sea debidamente fundada y motivada", argumentó.

Respecto del quinteto, Gelli aclaró que la presunción es que, si todos han participado del concurso, se supone que este estuvo bien hecho, que no hubo irregularidades y que los cinco tienen capacidades como para haber sido seleccionados. No obstante, inmediatamente agregó: "la terna es mejor, porque puede haber alguna trampa (sic); es decir, que se seleccione a los tres mejores y, después, que se ponga a otros dos o a uno que no lo es tanto, pero que finalmente será el elegido. La forma de bloquear esto es que se funde por qué se ha alterado el orden de mérito (establecido por el CAM) y, si no se lo altera, el Poder Ejecutivo también debe dar razones, aunque sea mínimas, acerca de por qué elige a alguien como juez".

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