"Todavía no conocemos a los actores de 2011"

"Todavía no conocemos a los actores de 2011"
Alberto Fernández volvió encantado de Costa Rica. Cuenta que en el hotel en el que paró lo googlearon y entonces el dueño del establecimiento junto al alcalde del balneario pidieron reunirse con él. "¿Por qué los argentinos no vienen?", le preguntaron, y él no supo qué responderles. Ya de vuelta, Fernández critica la línea jurídica seguida por el Gobierno en el caso del Banco Central pero defiende que se haga uso de las reservas. Así, con una de cal y una de arena, el ex jefe de Gabinete vuelve a la carga con su idea de plantear la necesidad de una renovación en el PJ.
–¿Cómo habría que considerarlo: opositor o kirchnerista crítico?

–Claramente un opositor no soy. Cuando veo a los opositores es cuando quiero acompañar al Gobierno sin vueltas. Pero tampoco soy de los que se llaman kirchneristas y dicen a todo que sí. A mí Kirchner me invitó a un proyecto que proponía articular un espacio plural, que pusiera fin al discurso único de Menem. Cambiar un discurso único por otro es malo. Con muchas de las cosas que veo no estoy de acuerdo y no estoy dispuesto a callarme. Cuando uno ve errores, los señala para llamar a la reflexión.

–Es llamativo cómo el Gobierno genera su propia oposición: Roberto Lavagna, Alfonso Prat Gay, Julio Cobos, Felipe Solá, Martín Lousteau, ahora seguramente Martín Redrado. ¿Por qué ocurre eso?

–Porque muchas veces se equivoca. Un Gobierno que pierde tanto de su base de sustentación tiene que preguntarse qué pasó. Y eso el Gobierno no está dispuesto a revisarlo. Es más, está convencido de que están equivocados todos los que se fueron. Pero el Gobierno ha perdido un 30 por ciento de su caudal electoral. ¿No hay nada que revisar? Ha habido errores que empezaron con la Resolución 125 –no porque haya sido un error, porque tenía muchos argumentos que justificaban su dictado– por la prolongación en la negociación, por el resultado en el Congreso y por el encierro inmediatamente posterior. Una de las mayores virtudes de Kirchner como presidente fue la de escuchar a la gente. Ahora parece que tiene muchas dificultades, tanto él como la Presidenta, para escuchar lo que pasa.

–¿Cómo vio lo que sucedió con el Banco Central?

–El Gobierno cometió un error jurídico en el modo como se instrumentó el Fondo del Bicentenario. Hay otra discusión, que es si las reservas pueden ser usadas para pagar la deuda. Sobre este segundo punto hay diferentes puntos de vista y creo que el Gobierno se privó de dar un debate. El debate tendría que haber sido con el Gobierno diciéndole a la oposición con qué pensaban pagar la deuda. Porque si quieren que se pague con los ingresos fiscales hay que bajar el gasto y si se baja el gasto se va a frenar la economía. Este era el debate que había que dar, pero el Gobierno no quiso darlo por no reconocer que íbamos a tener problemas fiscales.

–Para el 2011 falta pero parece que los candidatos ya están: Cobos, Duhalde amenaza, de Narváez, Kirchner. ¿Cómo ve el panorama?

–Falta mucho y me parece que los que van a ser actores en 2011 todavía no los conocemos. Esta salida precipitada de muchos los va a desgastar. En el peronismo deberíamos replantearnos hasta dónde queremos seguir en una discusión del pasado. Tenemos que ofrecer salidas del futuro, convocando a otros sectores. Otra generación tiene que hacerse cargo de la posta. Si nos condenan a discutir entre Menem, Duhalde y Kirchner, no será a favor del peronismo. No veo en los opositores una buena alternativa. Por eso el peronismo tiene que dar esa posibilidad de recambio generacional.

–En el Gobierno sostienen que la única salida al kirchnerismo es por derecha. ¿Usted lo ve de la misma manera?

–Me parece que están influidos por el efecto chileno, pero sería muy bueno que revisaran toda la historia de lo que pasó en Chile. Piñera no ganó por sus méritos, sino porque la Concertación se equivocó mucho. No quiso escuchar al más lúcido de los que tenía que era Marco Enríquez-Ominami. La última opción de cambio que presentó la Concertación fue Michelle Bachelet. Ahora presentó como "el cambio" volver diez años. La gente sintió que era más cambio Piñera que Frei, y eso no es que se volvieron derechistas. Igual, la derecha chilena también es muy diferente de la nuestra. Piñera es un empresario exitoso y nuestros líderes de derecha son hijos de empresarios exitosos. De Narváez no es Piñera, y mucho menos Macri es Aznar o Uribe.

–¿Quiénes formarían parte de ese recambio que propone para el peronismo?

–En la provincia de Buenos Aires hay varios dirigentes: Sergio Massa es uno, Pablo Bruera y Darío Giustozzi son otros. Daniel Scioli si se decide también puede ser parte de este entramado. Juan Manuel Urtubey, en Salta, es una muy buena expresión. Capitanich puede serlo, si se decide. Lo mismo Urribarri. Nada de lo que yo digo es en contra de otro: yo pienso que Kirchner ha sido el mejor presidente que ha tenido la democracia. Lo mismo que nadie mejor que Duhalde para pilotear el momento que le tocó. Pero ya está, han demostrado que son de otro tiempo. Para el futuro tenemos que hacernos cargo nosotros, hay una generación que se formó en la democracia.

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