Todavía en carrera

Todavía en carrera
La dispersión de la oposición y la confianza en el repunte de la economía son los factores principales que hacen que el ex presidente no descarte su candidatura. Daniel Scioli es la segunda opción de Kirchner.
Néstor Kirchner piensa, hace cálculos, pronostica y la sensación que se llevan sus interlocutores de la quinta de Olivos es que no descarta que en 2011 se den las condiciones para volver a ser candidato a presidente, que su alianza con el gobernador Daniel Scioli hoy parece indestructible y que si no pudiese prosperar la candidatura de ninguno de los dos, eso no dará lugar de ningún modo a que el santacruceño termine apoyando a Carlos Reutemann.

Por el momento, buena parte de la clase media parece darle la espalda al kirchnerismo y no parece haber atisbos de una recomposición del romance que fue clave para la consolidación de Kirchner durante su gobierno. Entonces, ¿qué elementos maneja el ex presidente para darle sostén a su optimismo?

Por un lado, una encuesta de la consultora CEOP que circuló de manera reservada preguntó por los candidatos a presidente y Kirchner hoy, así como está, tendría una intención de voto del 24 por ciento. Datos muy incipientes, entre otras cosas porque la mayoría contestó no sabe/no contesta y porque entre los nombres propuestos figuraba Francisco de Narváez, con un 5 por ciento, pero que no puede legalmente ser candidato a presidente por no ser argentino nativo. Para Kirchner, fue un indicador de que está en carrera, sobre todo al comparar los datos con los de eventuales adversarios, cuyos niveles de favoritismo en la gente no trascendieron.

Otro factor que está a la vista y que obviamente Kirchner pondera es la dispersión del arco opositor y, sobre todo, la poca confiabilidad como gobernantes que los eventuales candidatos, ya sean proto radicales o peronistas disidentes, transmiten a la sociedad. "Kirchner ya demostró que él podía gobernar el país y la experiencia de (Fernando) De la Rúa todavía está fresca en la memoria colectiva como para apostar a (Julio) Cobos o a Reutemann", argumentaba ante Página/12 un gobernante incondicional de Kirchner.

Para Kirchner, según sus interlocutores habituales, en el oficialismo no aparece claramente por ahora una figura que pueda superarlo a él o a Scioli. El ex presidente no lo dice con todas las letras, pero insinúa esta idea: si a él le dan los números, Scioli debería ir por la reelección en la provincia y de lo contrario sí el gobernador sería el presidenciable.

Kirchner tiene muy presente la idea motora de la campaña de Bill Clinton en 1992, en la que terminó imponiéndose a George W. Bush, pergeñada por su asesor James Carville: "Es la economía, estúpido". Sabe que la suerte del oficialismo estará muy próxima a cómo marchen los negocios y cómo lo perciba la gente en sus bolsillos y carteras en los próximos dos años.

El factor económico fue una de las variables que incluyó Kirchner en el análisis de la derrota electoral en las provincias más importantes el 28 de junio. Aunque sin minimizar la incidencia de los errores políticos, la mala comunicación y la oposición de medios de comunicación muy influyentes, para el ex presidente las consecuencias de la crisis mundial en nuestro país, pese a su impacto atenuado, ayudaron a crear un clima negativo hacia el oficialismo.

En la perspectiva de Kirchner el factor económico paulatinamente volverá a ser favorable para la Argentina y, por extensión, para la sobrevida política del kirchnerismo. El ex presidente cree que lo peor de la crisis ya está pasando: lo alientan datos de la economía mundial y la incipiente recuperación de la recaudación tributaria, sobre todo de Ingresos Brutos, que va de la mano con el movimiento de la economía real. Eso lo lleva a pronosticar ante sus interlocutores –mayoritariamente intendentes y legisladores, junto a algunos gobernadores– que hacia noviembre o diciembre comenzarán a verse los primeros síntomas claros de mejoría.

En su evaluación, el exitoso canje de los Boden 2012 le dio un gran respiro financiero a las arcas nacionales, por lo que afrontar el déficit fiscal –obsesión de Kirchner– será más llevadero, lo que no quita la necesidad de financiamiento externo.

Kirchner no para de leer informes, consultar técnicos y hacer números. Esto lo lleva a estimar que en 2010 la Argentina tendrá un crecimiento de su economía del 4 por ciento, empujada en buena medida por lo que vislumbra como la recuperación de los precios internacionales, incluidos los commodities agropecuarios. Cree que ese número será una buena base para encarar la carrera de 2011.

Más allá de candidatos, fuerzas opositoras y números de la economía, hay un elemento político que para Kirchner es casi determinante: la suerte que corra la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que esta semana seguramente será tratada en la Cámara de Diputados.

"El ve dos escenarios totalmente distintos, si se aprueba o no la ley. Si se aprueba, piensa que la situación tenderá a reordenarse naturalmente a partir de cierto equilibrio de poder entre los medios. Pero si es rebotada, la situación va a ser muy complicada porque el Grupo Clarín va a mantener su enorme poder y va a ser despiadado", le contó a este diario un intendente dos días después de hablar con Kirchner. Sobre este punto, el ex presidente parece transmitirle tranquilidad a su gente. Confía en que el proyecto se va a aprobar en ambas cámaras. En Diputados, con un buen margen de votos y en el Senado muy ajustadamente. Por el momento, él cuenta 38 votos en el Senado, apenas uno más del mínimo para ganar, con posibilidad de llegar a 40. Pero sabe que es una diferencia frágil y que expone a algún senador de los propios a ser tentado para que vote en contra.

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