Toda la atención está puesta en la Corte Internacional de La Haya

El Tribunal iniciará hoy las audiencias finales por el diferendo sobre el funcionamiento en Fray Bentos de una planta de celulosa en el río Uruguay. En Gualeguaychú, los asambleístas se mostraron "optimistas" por el juicio, reconocieron que tienen "dudas" .
La Corte Internacional de La Haya iniciará hoy las audiencias finales para destrabar el diferendo sobre el funcionamiento en Uruguay de una planta de pasta de celulosa en un río fronterizo con Argentina.

Hasta el 2 de octubre están previstas alrededor de doce audiencias de tres horas en las que los representantes de ambos países expondrán sus posturas ante el principal órgano judicial de Naciones Unidas, y se estima que en seis meses habrá un fallo.

En Gualeguaychú, los asambleístas se mostraron "optimistas" por el juicio, aunque reconocieron que tienen "dudas" de que La Haya recomiende desmantelar la papelera, que consideran contaminante.

Alazard dijo que tiene "un optimismo importante" y se mostró "confiado en el triunfo de la justicia". En tanto, la ecologista Alejandra Crimella destacó que "La Haya tendrá que decir indudablemente que el Uruguay violó el Tratado del Río Uruguay", pero agregó que "tengo dudas que La Haya vaya a recomendar que Botnia sea desmantelada".

En ese sentido, señaló que "difícilmente La Haya vaya a fallar en contra de los intereses de los países más poderosos, que normalmente son los que manejan ese tipo de industrias como las pasteras".

En cuanto al cumplimiento de un eventual fallo, Crimella indicó que "el Estado sería el que tiene que acatar el fallo. Nosotros, más allá del fallo, somos un pueblo que sabe que Botnia contamina y que no la queremos en la cuenca del río Uruguay".

Por su parte, el ambientalista José Pouler sostuvo que "el fallo tendría que ser favorable a la Argentina pero creo que las expectativas deben ser moderadas, como en todo juicio". "Veo que los abogados y técnicos de la Argentina tienen muy buenas expectativas, pero siempre en un juicio juegan otras razones y habrá que ver si los argumentos nuestros son bien presentados", dijo Pouler y puntualizó que "sabemos que tenemos la razón, pero las expectativas son moderadas".

Un poco de historia

Argentina interpuso el 4 de mayo de 2006 una demanda contra Uruguay, reprochando a su vecino haber autorizado "unilateralmente" la construcción de dos fábricas de celulosa a orillas del río Uruguay, obviando sus obligaciones de información y consulta previa, establecidos en un tratado de 1975. Una de las plantas nunca llegó a ver la luz: su propietario, el español Ence, cambió de planes, vendiendo su proyecto al finlandés Stora Enso y al chileno Arauca, que planean construir una fábrica más al sur, en Punta Pereira (Colonia).

Pero la finlandesa Botnia siguió adelante, levantando una fábrica cerca del puerto fluvial de Fray Bentos, que entró en servicio en noviembre de 2007, con una capacidad anual de un millón de toneladas de pasta de celulosa. El tratado de 1975, verdadero código de utilización del río fronterizo, establece que si bien "cada parte tiene derecho a utilizar las aguas del río en el interior de su jurisdicción", "también debe preservar el medio acuático e impedir la contaminación", algo que, según Argentina, no ha cumplido Uruguay.

Paralelamente a su demanda de fondo, examinada a partir de ayer Argentina había solicitado a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ordenar por medio de medidas cautelares la suspensión de las obras, algo que el tribunal rechazó el 13 de julio de 2006.

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