Tkacik: El Intendente que tiene su propia Pyme

El jefe comunal de Hipólito Yrigoyen tiene un emprendimiento privado original: produce en forma industrial hoja deshidratada y aceite esencial de laurel. En diálogo con La Tecla, contó los albores de un proyecto que tiene pensado triplicar. Habló también de la posibilidad de dejar la intendencia.
El viejo galpón del ferrocarril conserva la furia del sol estival, y potencia el aroma. El hombre, justo en el día de su cumpleaños 60, espera un cargamento de ramas. Por la mañana estuvo en su despacho municipal. Es Enrique Tkacik, intendente de Hipólito Yrigoyen, quien, al margen de su actividad política, tiene una Pyme poco tradicional: diseca hojas de laurel y produce aceite esencial de esa aromática.

Dice ser el único en el país que lo hace en forma industrial, a partir de maquinarias desarrolladas en el mismo pueblo de Henderson, y asegura que será su trabajo cuando deje la intendencia y hasta jubilarse, decidido a archivar definitivamente la profesión de veterinario.

Todo empezó cuando en la zona se tomaron iniciativas para deshidratar aromáticas. Fracasaron algunos intentos, fundamentalmente con perejil, pero Tkacik buscó en el laurel la salida para utilizar una máquina que aceleraba el secado.

"Conseguimos explotar algunos montes de amigos, que ven que podar es un beneficio para la planta, mientras nosotros utilizamos la hoja. También se arrancó con una iniciativa de hacer aceite esencial de laurel, que es uno de los más caros que hay, y se usa en perfumería y cosmética. Trabajamos con un destilador que desarrollamos aquí, en Henderson, que nos permite obtener aceite ciento por ciento puro", cuenta el intendente. No obstante, ahora el centro de la producción está en la deshidratación de la hoja. Produce más de mil kilos por mes, pero aspira a llegar a 3.000.

-¿Cómo se decidió a explotar el laurel?

-Arrancamos con el tema de la deshidratación de perejil con otros pequeños productores. Yo también estuve sembrando perejil. Me fue mal. Pero había una máquina con capacidad ociosa para secar. Y encontramos un monte de laurel que me ofrecieron, además de buscar la forma de cómo podemos extraer la hoja sin tanta mano de obra; porque se importa mucho de China, donde hay una mano de obra muy barata. Fuimos buscando la vuelta y surgieron las máquinas, gracias a la creatividad y los golpes que nos fuimos dando.

-¿Cuántas personas hay en el país que se dediquen a esto?

-En esto soy único a nivel industrial. Hay diferentes firmas que compran laurel, pero en menor grado, porque compran producciones familiares. Nosotros vendemos arriba de mil kilos de laurel disecado por mes. Las grandes empresas también se surten del mercado internacional. Parece mentira que en nuestro país el cincuenta por ciento del laurel hoja que se consume sea importado.

-¿Qué futuro le ve a esto a nivel industrial? Porque, además del desafio de trabajar con algo no tradicional, está el desafío de hacer las máquinas.

-Sí. Encontramos la forma de hacer hoja de laurel a menos precio con un sistema que inventamos. Por otro lado, toda la hoja que no está en condiciones de venderse va para hacer aceite. Le vemos mucho futuro, porque realmente no hemos salido a hacer una oferta importante en el mercado y vendemos y colocamos todo lo producido. En cuanto tengamos bien pulido el sistema de extracción y aumentemos la producción, vamos a expandir el mercado.

-¿Cómo llegó a este trabajo, viniendo de la política y la veterinaria?

-Surge como una alternativa. No sé si el destino dirá que en dos años pueda ir a desarrollar la actividad política en algún estamento superior, como la Legislatura…

-Es decir que tiene decidido no seguir en la intendencia.

-La intendencia, no. Ya son dieciséis años, cuatro períodos, y la gente parece que está queriendo un cambio. Veremos cómo se manejan, en dos años, las candidaturas a diputados en la Cuarta sección. Y si el grupo donde estoy trabajando (el de Margarita Stolbizer) considera que cuatro períodos de gestión en un distrito que fue toda la vida justicialista me dan los suficientes pergaminos como para llegar a la Legislatura. Si no, me vendré acá a seguir desarrollando esto que me apasiona y me gusta. Me ha demandado mucho sacrificio, y comparto el trabajo con cuatro empleados macanudos.

-¿Qué le dijeron en su familia cuando les contó que se iba a dedicar al laurel?

-Lo mismo que cuando arranqué con los cerdos y casi me fundo. Mi señora siempre me dice lo mismo: "Otro motivo de quebranto". Pero en esto me apoya, porque ve que le pongo muchas ganas y empeño. Creo que en el país hay muchas cosas por hacer y no está todo inventado.

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